La crisis desborda las previsiones del banco de alimentos y el ropero

El Banco de Alimentos ha pasado de atender a 7 familias hace tres años a suplir las necesidades alimentarias de 1.100. Las Conferencias de San Vicente de Paul dicen que todas las ayudas son pocas y que la crisis ha incrementado el número de personas que acuden a sus servicios, especialmente la población inmigrante.

Las Conferencias tienen su sede en la Calle Padre Huesca, dónde en su día estuvieran los hermanos de la Cruz Blanca. Lunes, miércoles y viernes hay reparto de ropa y decenas de personas se agolpan en la puerta, mientras otras tantas esperan su turno en la sala de espera del ropero.

Allí, generalmente las mujeres, piden ropa para sus hijos y para el resto de la familia. Todo es poco, aunque también eligen entre lo que hay.

En otro punto del edificio hay reparto de productos básicos de alimentación. Éste es, precisamente, el servicio que más ha incrementado su demanda, pasando de como mucho diez familias atendidas en 2007, a 1.100 en la actualidad. Detrás de esta realidad está la crisis económica, el desempleo y la pobreza galopante.

Además del ropero y el banco de alimentos, las Conferencias de San Vicente de Paul ofrecen el servicio de lavandería y de duchas, de tal manera que las personas que lo solicitan y llegan hasta este centro con la debida documentación, pueden dejar la ropa de cama para su lavado y también pueden utilizar una de las tres duchas de que disponen las conferencias.

Todos los servicios son atendidos altruistamente por voluntarios, que deciden un buen día entregar parte de su tiempo a los más necesitados.

Pero también se puede colaborar de otra forma a paliar la situación económica de cientos de familias, y es donando la ropa que no utilizamos y que muchas veces se agolpa en armarios y trasteros.

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