El descanso del guerrero

Yolanda Arbués

La llegada del otoño sume a los valles pirenaicos en un estado de letargo activo porque el merecido descanso de todos aquellos profesionales que viven por y para el turismo convive en esta época del año con la puesta en marcha de obras y actuaciones, destinadas a mejorar las infraestructuras y los servicios que los visitantes demandarán con la incipiente llegada de la temporada invernal.

Los profesionales del sector saben mejor que nadie que en estos meses de “impasse” hay que llevar a cabo actividades de adecuación y recuperación de espacios para que cuando los esquiadores desembarquen en sus establecimientos puedan disponer de todos los recursos necesarios para disfrutar de una oferta de calidad.

Es también éste un tiempo de reponer fuerzas para que todas aquellas personas que nos ayudan en las pistas, cuidan a nuestros hijos en los jardines de infancia o nos proporcionan información de los múltiples atractivos de estas comarcas se hayan sacudido el cansancio de la época estival y puedan afrontar esta nueva temporada de trabajo con la mejor de sus sonrisas.

El jolgorio y la alegría, propios del verano, ya han abandonado nuestros pueblos. Sin embargo, la pronta llegada de la temporada invernal abre en todo nuestro Pirineo una nueva página en blanco, cargada como cada año de nuevas ilusiones, la creación y consolidación de puestos de trabajo, el florecimiento de los establecimientos hoteleros y de restauración...y a sí un largo etcétera.

Lejos han quedado aquellos tiempos en los que el fin del verano sólo auguraba en estas comarcas días tristes y paralización socioeconómica. El fenómeno meteorológico más carismático del invierno: la nieve se ha convertido en un revulsivo de primer orden para hoteles, bares, restaurantes, comercios y otros tantos negocios, vinculados a la actividad turística.

Por eso, démonos prisa...comienza la cuenta atrás.

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