Beulas dona un cuadro con la imagen de la Catedral, al Museo Diocesano de Huesca

José Beulas y su esposa, María Sarrate, como muestra de la estima y valoración que tienen por el Museo Diocesano de Huesca y su Catedral, van a entregar, mediante donación, el lienzo titulado "La Catedral de Huesca", con la representación de la fachada principal de la seo oscense, una obra realizada por el mismo José Beulas en 1969. Se presente que el cuadro sea expuesto en el Museo Diocesano o en dependencias de la catedral de Huesca.

El lienzo tiene unas dimensiones de 113,5 x 87 cm. El acto está previsto el miércoles 20 de octubre, a las 12 de la mañana, en el Museo Diocesano. En representación de las instituciones diocesanas, recibirá el lienzo el Vicario General de la Diócesis de Huesca, Nicolás López, quien a su vez lo entregará al Director del Museo Diocesano y Delegado Diocesano de Patrimonio Cultural de Huesca, José Mª Nasarre, para su custodia y adecuada exhibición.

Fernando Alvira, presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, escribía, sobre el cuadro objeto de la donación y la época en la que fue pintado, lo siguiente:

LAS CATEDRALES DE BEULAS

Cuando Beulas consigue la beca Roma, que le lleva a la Academia Española en la ciudad eterna hasta el año 1960, ya tiene consolidado un imaginario que aparecerá reiteradamente en su producción. Los quebrados paisajes del somontano oscense, los sotos de los alrededores de la ciudad de Huesca y, sobre todo, su casco urbano son los esquemas que estructuran su trabajo como pintor. Pese a que las ciudades italianas, que conoce en esos años, ofrecen estampas más sugerentes por la riqueza de su arquitectura y su estado de conservación, los temas urbanos de Huesca siguen apareciendo en la pintura de Beulas aunque, con el paso de los años, se verán reducidos progresivamente a la seo oscense.

El entorno y sobre todo la fachada de la catedral de Huesca han sido uno de los ejercicios de pintura habituales en el estudio de José Beulas a lo largo de su trayectoria.

Ya en 1950, cuando por primera vez Salvador María de Ayerbe habla de la pintura de José Beulas en el n.º 2 de la revista Argensola, ilustra su artículo con una calle de Palacio, uno de cuyos límites es el muro catedralicio. El año siguiente una panorámica de la ciudad que se reduce a la silueta de la catedral y las torres del ayuntamiento es la elegida por el académico como motivo para la ilustración de su nuevo artículo sobre el pintor selvatano afincado en la ciudad.

Cuando entre el 68 y el 70 Beulas inicia su aventura americana en Nueva York y Washington la catedral sigue siendo uno de sus temas preferidos y la imagen de la catedral de Huesca aparece en la mayoría de los catálogos editados con motivo de las exposiciones del pintor.

A ese momento pertenece la pieza que ahora el pintor dona al Museo Diocesano de Huesca y que ha permanecido en su estudio desde finales de los años sesenta. Una pieza en la que la solidez de la imagen es trabajada con espectaculares efectos de luz. Desaparecida la verja de las primeras interpretaciones trazadas por Beulas, la pintura juega con los abundantes volúmenes que ofrecía la fachada usando, como es habitual, una especie de regla de oro que ha marcado toda su trayectoria pictórica: “el cuadro, me decía en una ocasión, debe de estar entonado de arriba abajo”. Este es un buen ejemplo, sin duda.

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