La residencia municipal de Graus ha ofrecido ya más de 7.200 comidas

Rara es la vez que se ven cerradas las puertas de la residencia municipal y del albergue de Graus y es que, con mayor o menor número de ocupantes, suele ser muy habitual que siempre haya quien se aloje entre sus paredes. Campamentos de música, voluntarios de campos de trabajo o artistas que actúan en NOCTE son algunos de los grupos, que año tras año, se albergan en estos dos edificios. De hecho, desde el 1 de enero al 30 de septiembre, se han servido alrededor 7.200 comidas entre almuerzos y cenas.

Este complejo residencial cuenta con dos edificios. El primero de ellos, el albergue, cuenta con 128 plazas repartidas en 15 habitaciones múltiples y dos individuales, en las que se suelen hospedar los monitores. Además, cuenta con una sala audiovisual donde también se pueden realizar reuniones.

El otro local, la residencia, cuenta con cinco habitaciones múltiples y es ahí donde están situados comedor y cocina. Este lugar, suele estar destinado a grupos más pequeños como quienes estudian el curso de Técnico de Montaña o los estudiantes de fuera de Graus que se albergan, durante el curso, ahí.

Sin duda alguna, los meses de verano son los de mayor ocupación ya que son muchos los grupos que, año tras año, se alojan en el albergue como, por ejemplo, los estudiantes de historia que trabajan en las excavaciones de Labitolosa, quienes participan en la Academia de Música Villa de Graus o los que acuden a los diferentes campus deportivos.

Junto al alojamiento, también se ofrece desayuno, merienda y cena. Todo lo referente a la alimentación se encuentra muy controlado y, aunque no haya recetas exquisitas, explica Lanau, todos los productos sí que son de primera calidad y se elaboran de forma casera. Además, todo lo relacionado con la alimentación pasa por estrictos controles.

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