La energía solar, la más cara y la menos desarrollada

energía fotovoltaica , placas solares

El aprovechamiento de las energías renovables, y su desarrollo y expansión en Aragón se ha convertido en los últimos años en un reto para la administración pública. En la actualidad se cuenta con una potencia de generación eléctrica instalada de 7.200 megavatios, de los que la mitad proceden de las energías renovables. La energía fotovoltaica tan sólo produce 135 megavatios en la comunidad, frente a los 1.700 que genera la eólica.

En Aragón hay instaladas 1.507 plantas de energía solar, de las que 300 se encuentran repartidas por toda la provincia de Huesca. Buena parte de la potencia instalada se encuentra en los tejados de particulares y de empresas, que apuestan por este tipo de energías limpias. En Huesca se genera el 20% de la energía fotovoltaica de la comunidad.

La participación pública en este sector es anecdótica. Un tipo de energía limpia que todavía está por desarrollar y que, sin embargo, mueve numerosos puestos de trabajo, tanto en la construcción de plantas como durante su mantenimiento y vigilancia.

Uno de los límites que tiene, en estos momentos, este tipo de energía es la escasa capacidad de las líneas de evacuación, generalmente conectada a redes débiles, y de baja tensión. La directora general de Energía y Minas, Pilar Molinero, explicaba que todavía queda camino que recorrer en este campo, sobre todo en lo que concierne a la innovación.

La contención del déficit y el descenso del consumo de energía eléctrica no ayudan tampoco al desarrollo de nuevas plantas. Se trata de la energía menos probada y la más cara. En la actualidad el coste de las huertas solares sale por 260 euros por acción, casi cinco veces más que la nuclear.

En Aragón, el Plan Energético 2005-2012 prevé duplicar la potencia instalada en energías limpias. Dicho Plan contempla, además, una inversión de 7.800 millones de euros, de los cuales 4.200 millones se destinarán a renovables. Esto supondrá la creación de unos 1.100 puestos de trabajo en la fase de construcción (repartidos entre los ocho años de planificación), y 230 empleos directos durante la fase de explotación de dichas plantas.

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