A la espera de una fecha para reinhumar solemnemente los restos de los reyes Ramiro II y Alfonso I

Plaza de San Pedro , julio 08

Los restos de una infanta desconocida, de unos 60 años, y los del infante Don Fernando, Abad de Montearagón, esperan desde esta semana, ya en sus tumbas, la llegada de los restos de Ramiro II y de Alfonso I el Batallador, para completar el panteón real en la capilla de San Bartolomé de la iglesia de San Pedro el Viejo. Esta reinhumación real se enmarcará en la celebración de una ceremonia más especial, aunque todavía no hay una fecha decidida.

Este acto ha sufrido ya, al menos, un par de retrasos. En principio se dijo que la devolución de los cuerpos a las tumbas de las que salieron para realizarles un estudio antropométrico, mientras se restauraba la capilla, tendría lugar el 29 de junio, coincidiendo con la festividad de San Pedro. Sin embargo, la fecha pasó sin que nada se hiciese. Posteriormente, se habría fijado el pasado 17 de octubre, para celebrar un acto institucional en el que reinhumar los restos. El nombramiento de Marcelino Iglesias como nuevo Secretario de Organización del PSOE y sus compromisos en Madrid hicieron de nuevo retrasar, de momento sine die, este acto.

Esta semana se han devuelto a sus tumbas en la capilla, los restos de una infanta desconocida, que durante muchos años se creyó que era una niña, pero que posteriormente se demostró que tendría unos 60 años, y los del infante don Fernando de Aragón, Abad de Montearagón, hermano de Pedro II y que fue tutor de Jaime I, además de haber participado en la conquista de Valencia.

Sus restos, con los de Ramiro II el Monje y Alfonso I el Batallador, fueron trasladados el 16 de abril de 2009 a la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza. Allí, se les han realizado diversos análisis, escáneres y estudios antropométricos para conocer más en profundidad cómo fueron y sus características, así como la fisonomía que tenían. Sin embargo, y por el momento, nada ha trascendido de estos estudios.

En los últimos meses, la capilla de San Bartolomé, Panteón Real, fue restaurada. Se cambió el suelo y se dispuso una nueva iluminación. El sepulcro de Ramiro II, de mármol romano, ya no es una lápida pegada a la pared. Ahora está casi exento, dentro de una hornacina, y se puede ver perfectamente que es un sarcófaco con sus lados sin labrar. Para Alfonso el Batallador, se ha hecho un sarcófago de piedra. La piedra que tenía anteriormente como tapa, se ta teñido de oscuro, dándole un aspecto envejecido. Diversos historiadores solicitaron al Gobierno de Aragón que se hiciera una réplica del dibujo que, en su día, hizo Valentín Carderera, de cuando vio el sepulcro en el Castillo de Montearagón, pero finalmente no ha podido ser.

En todo caso, y después de algo más de año y medio fuera de su lugar de descanso, los dos reyes aragoneses volverán en breve a reposar en San Pedro el Viejo de Huesca.

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