Los oscenses conocen su parque de bomberos

Durante todo el fin de semana el parque de bomberos de Huesca ha abierto sus puertas al público para celebrar su 25 aniversario. Decenas de niños y sus acompañantes acuden para ver los camiones de bomberos, cómo se tiran por la barra de emergencia o cómo suenan las sirenas de cerca.

Una jornada normal en el parque de bomberos suele ser tranquila, pero los efectivos del cuerpo siempre están alerta para cualquier incidente. Los bomberos no sólo trabajan apagando incendios, su labor se requiere en accidentes de tráfico, para desprendimientos en la vía pública o trabajos de altura.

Cuando reciben una llamada de teléfono por una urgencia comienza un dispositivo de emergencia y en pocos segundos deben salir preparados con el camión. El personal que atiende el teléfono pregunta unos datos básicos como la dirección y la clase de incidencia, inmediatamente activa una alarma que se escucha por todo el parque y un dispositivo de 6 bomberos como mínimo corre hacia el garaje. Allí tienen preparada la indumentaria especial para fuego, temperaturas extremas u objetos punzantes, se visten y salen con el camión que necesiten.

En estos 25 años, la situación ha cambiado mucho, tanto en el número de efectivos (34 en estos momentos) como en los medios materiales. A pesar de los avances, el actual parque se ha quedado pequeño y demasiado integrado en la ciudad. Con el crecimiento de la población, la instalación se encuentra en una zona muy transita por los ciudadanos y esto dificulta las labores de emergencia que tienen que llevar a cabo los bomberos.

La reivindicación del sector es contar con un nuevo parque, más amplio y donde poder realizar prácticas y entrenamientos. El ayuntamiento es consciente de esta necesidad pero, de momento, no va a poner en marcha el proyecto por la situación económica que atraviesa la institución.

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