Cartas al Director: Para Merche Casasús, el calor de la radio

Rafa Moyano y Esther Puisac

“ … Son las ocho y cinco de la mañana, hoy en Huesca nos despertamos con 5 grados o sea que todos bien abrigados al cole. Y para ponernos contentos, los pitufos nos cantan Escuela de Pitufos. Nos la ha pedido Carolina Lasheras, que hoy cumple 8 añitos. Pues muchas felicidades Carolina…”. Y así era todos los días. “Escuela de Pitufos”, “El ratón vaquero”, o los últimos éxitos de Parchís, Enrique y Ana o Teresa Rabal. Con ellos comenzábamos cada mañana toda una generación de oscenses, los que fuimos niños en los ochenta. En el transistor sonaba Radio Huesca y en ella, la dulce y cálida voz de Merche Casasús nos ponía las pilas para no retrasarnos en ir al cole.

Pero Merche no sólo era una locutora para niños. Tiene muchos más registros metidos en su voz. Juraría incluso, que el día de mi nacimiento probablemente interrumpí a las enfermeras que estarían escuchando su voz en la crónica social de nuestra ciudad en "El patio"; o que mi primer día del cole fue menos malo porque mi "amiga de la radio" me había dedicado una canción de Regaliz, o Enrique y Ana. Años más tarde Merche, en vez de canciones me regalaba noticias y me decía si hacía frío o calor a esas horas tempranas en las que coger el autobús a Zaragoza. Las noticias malas eran menos malas, las buenas, mucho mejores; como cuando te las cuenta un amigo cercano.

Esa voz llevaba años sonando en nuestra radio, en los concursos y seriales que se hacían antes; o acompañando a la gente del campo en el programa “Altoaragón”, cada domingo, ofreciendo información y los precios de la lonja. También nos acercó la cultura y el ocio en los programas de la tarde, al mediodía, para San Lorenzo…. Tantas y tantas horas de radio…

Por esas cosas de la vida, la radio se convirtió en el medio de ganarnos el pan. De esta manera, hemos tenido la oportunidad de conocer de cerca de esa voz, a esa profesional a esa amiga que es Merche. Era “la madre”, esa persona que siempre está ahí, que siempre ha estado en la casa y conoce a las personas y sus entresijos. Más que una compañera, que se preocupa por ti y siempre te quiere ayudar, pero en un segundo plano, si tú se lo pides, restando importancia a sus conocimientos, a sus contactos, a su trabajo. Hemos compartido preocupaciones, nervios, risas, cotilleos, y hasta la emoción de mi primer 9 de agosto lejos del bullicio de las calles, llevando a todos los oyentes a través de las ondas la alegría de ese momento. Aún me río al acordarme de que esperaba cada año a los becarios para ver quién era el primero que te llamaba Casajús en vez de Casasús. Tú siempre lo corregiste con media sonrisa, que es como corrigen los buenos profesores.

Desde hace unos meses, esa voz ya no llena de calor la radio altoaragonesa. Ha llegado el momento de su más que merecida jubilación. Ahora Merche por fin tiene tiempo para disfrutar, para madrugar menos y pasear más. Sigue charrando como siempre, solo que sin micrófono. Solo para las amigas, los amigos y para su familia, sus Lorenzos.

Cuando otra gran voz de la radio oscense, Josefina Lanuza, se retiró, los reconocimientos institucionales y locales fueron los justos y necesarios para la gran periodista que ha sido; con Merche la memoria ha fallado de forma garrafal para homenajear a una de las pioneras de la radio oscense y aragonesa. Con estas modestas palabras queremos decirte de parte de unos admiradores, amigos, compañeros e "hijos" de la radio, que las mañanas son menos cálidas desde que no despiertas a nuestra ciudad.

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