Micrófonos indiscretos

Luis Laiglesia

No es la primera vez que un micrófono indiscreto capta una conversación privada, y esta es aireada a los cuatro vientos, generando ríos y ríos de tinta.

Aun queda en el recuerdo el comentario de Cesar Trillo, tras la lectura de una parrafada indescifrable, siendo el Presidente del Congreso, espetó aquel inolvidable, ¡Manda huevos!

No menos aclamada fue la afirmación del Ministro Arias Cañete, cuando auguró que el Plan Hidrológico Nacional y, por tanto, el trasvase, ha haría “Por cojones”. Pues no, querido amigo Cañete. No se hizo.

No se queda atrás el comentario que le hace a Iñaki Gabilondo José Luis Rodríguez Zapatero, reconociendo que al PSOE le convenía que la campaña se tensase un poquito más para ganar algunos votos.

Pero el que se lleva la palma de micrófonos indiscretos es el nunca bien ponderado Fernando Sánchez Dragó. En una entrevista con Ana Botella fue pillado, alardeando de utilizar a un “negro” para que le escribiera su último libro. Aunque al bueno de Sánchez Dragó no le hacen falta micrófonos indiscretos para mostrar a la opinión pública su catadura moral. No hace muchos días reconoció, y aun se jactó de ello, que se lo había hecho con un par de menores en un país de esos en los que la prostitución infantil atrae a miles de pervertidos occidentales.

La última ha sido también en Telemadrid. Un contertulio comenzó a soltar por esa boca comentarios libidinosos sobre su apetencia por las jovencitas. Todo ello ante la presencia de los alumnos de dos colegios.

Quizá las primeras indiscreciones puedan provocar alguna hilaridad. Las dos últimas, ni una pizca. Y lo que menos gracia hace es que los gestores de un medio mantengan en sus puestos a quienes realizan afirmaciones inmorales de este tipo, justificándolas en una posición inaceptable en una sociedad democrática.

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