Huesca tiene cientos de obstáculos para una silla de ruedas

Bordillos que una silla de ruedas no puede subir, adoquines en mal estado, o rampas con mucha inclinación. Éstos son algunos de los obstáculos con los que se encuentra una persona que vaya en silla de ruedas por la ciudad de Huesca. La Coordinadora de asociaciones de discapacidad CADIS organuizaba esta semana una jornada de debate en la que se hablaba de la necesidad de una ciudad accesible para discapacitados y para cualquier viandante.

La ciudad de Huesca necesita muchas obras para llegar a ser accesible. Necesita que se construyan más rampas y con la inclinación adecuada, que se solucionen calzadas con boquetes o que las aceras se rebajen lo suficiente para que una silla de ruedas no tenga problemas, pero todavía queda mucho trabajo. Hay cientos de zonas que son un verdadero obstáculo para personas con dificultades de movilidad.

En las cuatro esquinas, uno de los pasos de peatón más usados por los viandantes no puede usarse si llevas silla de ruedas. Hacia delante las ruedas pequeñas de la silla no pueden salvar el bordillo, aunque esté rebajado, y si se intenta hacia atrás, tampoco. Es sólo un ejemplo de la mala accesibilidad de las calles de Huesca, pero es preocupante que en nuevas obras no se tenga en cuenta esto. Manolo Sánchez Plata lleva cuatro años en una silla de ruedas y en ese tiempo ha comprobado las rutas que puede o no hacer sin ayuda. Puede por ejemplo desplazarse desde la Avenida Pirineos hasta el Perpetuo Socorro por la prolongación de la calle Fraga, o acudir al hospital o incluso al Alcoraz, pero no puede transitar de foro normal por el centro de la ciudad, en ocasiones compartiendo la calzada con los coches, con el peligro que ello conlleva. Manolo se queja de que en la nueva rotonda de la calle San Jorge por ejemplo, no se haya tenido en cuenta la accesibilidad, y no hay aceras rebajadas en los pasos de cebra.

Pisos ¿adaptados?

La circulación por laciudad no es el único problema de quienes van en silla de ruedas. Las promociones de Viviendas de protección oficial deben tener un porcentaje de pisos adaptados, pero no están bien adaptados. Tienen los interruptores demasiado altos, un bordillo para salir a la terraza, la encimera demasiado alta o el lavavo con pie, lo que impide a una silla acercarse.

Los afectados también reclaman un transporte público adaptado.

Responsables políticos y técnicos participaban en la jornada, y comprobaban de primera mano los obstáculos que tienen las calles de Huesca para personas ciegas o con sillas de ruedas, pero la mala accesibilidad puede afectar a todos, desde un anciano hasta un joven que debe ir con muletas durante un tiempo.

Una ciudad accesible beneficia a todos, no sólo para personas con algún tipo de discapacidad, pero ellas no tienen otra opción.

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