Cartas al Director: Los bienes

Joaquín Til, alcalde de Lupiñén

A primeros de noviembre en domingo (día festivo para una inmensa mayoría de ciudadanos), asistí no solo por solidaridad sino también porque creo que es de justicia, a un acto, convocado por tres Ayuntamientos, reclamando la devolución de los bienes religioso-patrimoniales que perteneciendo a esos pueblos no son devueltos desde Cataluña.

Sin entrar en legalismos, ni laberintos burocráticos, pensados más para hacer callar a la gente, opino de mis impresiones al respecto.

Creo que la convocatoria merecía más asistencia, sobre todo al llevarse a cabo en Zaragoza, ciudad que da la sensación de interesarse solo por los asuntos que le conciernen a ella directamente.

Observé honestidad y claridad en los alcaldes convocantes. Mereció la pena asistir, apoyarles y trasmitirles el mensaje de que deben preservar y luchar por lo que creen justo.

No estoy de acuerdo con la fraseología de “mandar a la Guardia Civil con un camión”, no sirve ni para conversar en broma. Eso si, creo que desde Aragón no se tiene el “músculo político” que se debería tener. En este tema y en otros.

Por cierto, son los catalanes con sus votos lo que determinan qué políticos y representantes quieren en sus instituciones. Que sepamos, ni los catalanes ni sus representantes se manifiestan con la honestidad que cabría esperar en este asunto. Al fin y al cabo, su actitud y respuestas están basadas en el código “mercantilista-fenicio”, del que normalmente acostumbran.

Conclusión, creo que los bienes religioso-patrimoniales de los distintos pueblos del Alto Aragón, serán devueltos, cuando los catalanes reciban algo a cambio. Así pues a quien corresponda, manos a la obra y a jugar con sus reglas escritas o no. Moraleja, de momento pintamos menos que San Mabil en Piamorrera.

Comentarios