Cartas al Director: IU de Sabiñánigo y las propuestas neoliberales y no socialistas de este gobierno ante la crisis

Antonio García Jiménez, Coordinador de Áreas de Izquierda Unida de Sabiñánigo

“…Contaban que la economía iba bien cuando el precio de la vivienda estaba a tales niveles que ningún joven podía acceder a ella y, en cambio, se contabilizaban tres millones de casas vacías en España… Nos inquietaban con el peligro de que explotara la burbuja inmobiliaria, lo cual provocaría la caída de los precios, a pesar de que ésa hubiera sido la única forma de que algunos pudiesen comprar una casa. Durante toda nuestra vida habíamos pensado que un signo de mala situación económica era que subieran los precios de los productos esenciales, pero ahora dicen que con la crisis bajarán y eso es todavía peor.

Hace diez años recomendaban que contratásemos un plan de pensiones privado, porque el sistema público no estaría en condiciones de garantizar el pago de nuestra jubilación, y ha resultado que ha sido el sistema público el que ha tenido que rescatar al privado de la bancarrota.”

Así comienza Pascual Serrano su prólogo al último libro del Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla Juan Torres con la colaboración de Alberto Garzón.

Pareciera que lo que vamos a encontrar en el contenido del libro es como una bola de nieve que cuanto más rueda montaña abajo, más grande se hace. Una consecuencia lógica del devenir de decisiones inconvenientes, calificándolas así con la perspectiva que nos da el tiempo presente; y que han conmocionado los cimientos, aparentemente estables, de los estados y sus economías.

Aquellos que ponían el grito en el cielo eran condenados al ostracismo. Los gurús que, en cambio, decían que no pasaba nada, que España iba bien, que crecíamos o cualquier otro juicio similar, ocupaban titulares y portadas. Y ahora, de aquellos barros, estos lodos. Un paro exorbitante, una parálisis del crédito, una falta de tejido industrial y recortes sociales y laborales, hacen que las perspectivas sean poco halagüeñas.

Pero aún se puede hacer algo. Algo más que congelar las pensiones y bajar los sueldos. Algo más que engañar a la ciudadanía para que se conformen y paguen la factura de una crisis de la que no son culpables.

No hay en las medidas del gobierno, vías alternativas para la obtención de ingresos. No vemos la puesta en marcha de un plan de reactivación o salvación de la economía. Y ante ello podemos permanecer en silencio o exigir de una vez que la crisis la paguen quienes la han provocado.

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