La diócesis de Barbastro-Monzón despide a Ambrosio Echebarría

Este miércoles tendrá lugar en la Catedral de Barbastro, a las 17:00 horas, el funeral de cuerpo presente. Posteriormente se dará sepultura a los restos mortales de Mons. Ambrosio Echebarría en la misma Catedral, en una cripta preparada por expreso deseo del prelado cerca de la capilla de la Virgen del Pilar. A partir de las 15:00 horas se instalará la capilla ardiente.

Mons. Ambrosio Echebarría Arroita falleció en Bilbao a la edad de 88 años. Ambrosio Echebarría, obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón desde 1974 y hasta 1999, fue el artífice de la creación de la diócesis de Barbastro-Monzón con la adecuación de los límites eclesiásticos con los políticos, inició las gestiones para la devolución de las 112 piezas de arte y finalizó los procesos de beatificación de los Mártires Claretianos, “El Pelé”, Josémaría Escrivá y el obispo Florentino Asensio. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias le concedió la medalla de plata por la labor que realizó en el ámbito penitenciario.

El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, destaca el buen e intenso trabajo que desarrolló con las gestiones que realizó para la adecuación de los límites eclesiásticos con los políticos para la creación de la diócesis de Barbastro-Monzón y los procesos de beatificación que impulsó.

Alfonso Milián, explica que en estos momentos siente, “tristeza, gratitud y afianzamiento de la fe por lo que supone la vida de Don. Ambrosio que ha servido durante tantos años a la diócesis”.

En una entrevista que concedió Mons. Ambrosio Echebarría a Radio Barbastro Cadena Ser recordó con cariño su paso por la diócesis altoaragonesa y destacó que durante su estancia siempre trabajó al máximo por la diócesis.

Mons. Ambrosio Echebarría nació en Zeberio en 1922, fue ordenado sacerdote en Vitoria en 1947 y nombrado obispo de Barbastro en 1974, sustituyendo en la Sede Episcopal a Mons. Damian Iguacen Borau. Mons. Echebarría fue el máximo responsable de la Diócesis altoaragonesa hasta 1999 cuando le sustituyó Juan José Omella. Fue el artífice de la adecuación de los límites eclesiásticos a los políticos que supuso la creación de la diócesis de Barbastro-Monzón, y de los procesos de beatificación de los Mártires Misioneros, Ceferino Jiménez “El Pelé”, Josémaría Escrivá y el obispo Florentino Asensio. Inició el proceso de devolución de las 112 piezas de arte con el decreto del Nuncio Lajos Kada y el ayuntamiento de Barbastro le dedicó una calle próxima a la Iglesia de San Josémaría Escrivá. Fue obispo de Barbastro-Monzón desde 1974 a 1999 y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1978 a 1990.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias le concedió la medalla de plata por la labor que realizó el prelado en el ámbito penitenciario. Impulsó la “Pastoral Penitenciaria” en la Conferencia Episcopal Española, quien le encomendó en 1978, la atención de dicha Pastoral Penitenciaria en España a la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Creó tres años después, en 1981, la Delegación Episcopal de Pastoral Penitenciaria, de la que fue responsable hasta 1990.