El oscense Jesús Vázquez recibe el Premio Juan Fernández de Heredia

El doctor en Filología Románica y profesor titular del Área de Lengua Española en el Campus de Huesca, Jesús Vázquez, recogía este martes en Zaragoza el Premio Juan Fernández de Heredia de investigación filológica sobre el romance aragonés. Galardón que obtenía por su trabajo “Toponimia de Aso, Yosa y Betés (Sobremonte, Alto Gállego)”, en el que recoge la toponimia de una zona de Aragón no estudiada hasta ahora y que presenta con gran intensidad elementos genuinos y característicos de la lengua aragonesa.

El consejero de Ciencia, Tecnología y Universidad, Javier Velasco, junto a la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Mª Victoria Broto, le hacían entrega de este galardón, instituido este año. El premio nace con el objetivo de fomentar los estudios y trabajos filológicos que contribuyan de forma destacada a un mejor conocimiento del romance autóctono aragonés en cualquiera de sus aspectos, tanto lingüísticos como literarios.

María Victoria Broto subrayaba la importancia de este premio en defensa del patrimonio cultural, y de la lengua aragonesa, herencia de nuestros antepasados.

El trabajo premiado contribuye al conocimiento del aragonés a través del análisis de 650 topónimos, de su estudio etimológico y de su relación con elementos significativos (tipos léxicos, sufijos derivativos, elementos morfológicos, aspectos fonéticos) del habla viva de Sobremonte y Alto Gállego y otras áreas lingüísticas del Alto Aragón.

Jesús Vázquez es también director de la revista de Filología "Alazet" (del Instituto de Estudios Altoaragoneses) y coordinador del Grupo de Investigación Emergente FILAR ("Filología Aragonesa"). Ha publicado numerosos trabajos sobre toponimia de diferentes zonas del Alto Aragón (Alto Gállego, Sierra de Guara, Ribagorza, etc.), así como sobre fonética histórica y otros aspectos del aragonés.

Juan Fernández de Heredia fue religioso de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, nacido en Munébrega (Comunidad de Calatayud) en el siglo XIV y como los religiosos de la época fue consejero, político, militar y erudito. Contribuyó, sin duda, al ambiente humanista de la corte aragonesa de Pedro IV, Juan I y Martín el Humano. Se le atribuyen traducciones importantes de libros griegos y la primera traducción a una lengua romance de las Vidas Paralelas de Plutarco, utilizando una síntesis de tres realidades lingüísticas: la autóctona y las dos vecinas (catalana y castellana).

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