Recta final en el proceso de investigación del crimen de Maria Pilar Blasco de Sabiñánigo

El titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Jaca, Ángel Manuel de Pedro, ha dictado auto de procesamiento contra, Francisco Javier Puyó y dos ciudadanos rumanos, uno de ellos en busca y captura, como presuntos autores del asesinato de la vecina de Sabiñánigo María Pilar Blasco, en junio de 2008. El abogado de la acusación particular, Enrique Trebollé en declaraciones a Radio Huesca Digital ha comentado que la celebración del Juicio Oral, que no tiene fecha, dependerá si se presenta algún tipo de recurso contra este auto de procesamiento, se requiere de las conclusiones provisionales, por lo que es difícil antes de este verano. Se llevaría a cabo para el invierno de este año en la Audiencia Provincial por un tribunal profesional.

El día 24 de este mes tendrá lugar en el juzgado la declaración indagatoria, en la que Puyó y Ciprian Ioan Cetatean, que está en libertad, aunque debe comparecer periódicamente, conocerán los cargos de los que se les acusa y ellos contestarán a los cargos de asesinato, secuestro y robo con violencia para iniciarse el proceso del auto de conclusión del sumario.

En el auto, el juez entiende que Puyó y los dos os rumanos idearon el secuestro de la víctima, le robaron el dinero que llevaba para pagar unas nóminas que según los indicios que habrá que probar en el juicio, con saña y alevosía, la mataron. Para terebollé en estados Unidos este tipo de crímenes tendrían la máxima pena. Uno de los rumanos de participar en los hechos, Gabriel Claudio Trebea, se encuentra fugado, en busca y captura internacional desde noviembre de 2008. Con relación al que esta en libertad provisional dependerá del Juez Instructor que siga en la misma situación, contando ahora con las actuales circunstancias y la conclusión final para posibles variaciones.

El secuestro tuvo lugar el 10 de junio de 2008 y el cadáver de María Pilar Blasco fue descubierto cuatro días después, en un canal situado a unos 15 kilómetros de Sabiñánigo, al que fue arrojada aún con vida, maniatada y con sacos de tierra atados a sus pies para evitar su localización.