Las autonomías, chivo expiatorio

Plácido Díez

El PP quiere como mínimo adelgazar el Estado de las autonomías. La candidata a la presidencia de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, propone auditorías y el tremendista Aznar va más lejos y lo ve incompatible con el estado de bienestar.

Mientras tanto, el PSOE escenificará en Zaragoza dentro de diez días su ofensiva para ajustar el gasto y la deuda de las comunidades autónomas que han sido señaladas como el chivo expiatorio ante los mercados financieros y los jefes de Europa. Zapatero, al anunciar enérgicamente al mundo anglosajón, a través de "Financial Times", restricciones a las emisiones de deuda autonómicas, parece desmarcarse también del lema de la España plural.

Es verdad que en los últimos cinco años han duplicado su deuda pero, así y todo, sólo uno de cada seis euros del conjunto de la deuda de las administraciones públicas corresponde a las autonomías (107.000 millones de euros frente al total de 611.000).

La mejor forma de cortar esta ofensiva recentralizadora del casticismo madrileño pasa por corregir los excesos en las radios y en las teles autonómicas, en las empresas públicas, en inversiones desproporcionadas, sin demanda suficiente, y por reducir por ejemplo el gasto innecesario en las compras de medicamentos y libros de texto.

También es necesario armonizar normativas, por ejemplo de horarios comerciales, o de financiación de servicios educativos o sanitarios, como las terapias antitabaco o la salud bucodental. Seguro que las autonomías van a ser más ágiles que la Administración General del Estado para ponerse a punto. No olvidemos nunca que han protagonizado el periodo más largo y estable de prosperidad y paz social de la historia de España y que hace cuatro días el Congreso y el Senado aprobaban los estatutos de segunda generación de siete comunidades, entre ellas Aragón, que son leyes orgánicas.