Los puentes de la Ribagorza, el paso entre los tres valles de la comarca

La comarca de la Ribagorza está vertebrada por tres ríos que son los encargados de definir los diferentes valles que encontramos en el norte de la comarca. Se trata del Ésera, el Isábena y el Noguera – Ribagorzana. Este último, además, sirve como frontera natural entre las provincias de Huesca y Lérida.

Los puentes, además de conformar una importante parte del patrimonio de la comarca, son un reclamo turístico para quienes deseen conocer la historia de la Ribagorza a través de sus edificaciones.

Sobre el río Noguera – Ribagorzana encontramos, por ejemplo, el Pont d’Alt de Sopeira, un puente de origen medieval situado a pocos metros del Monasterio de nuestra Señora de Alaón. Unos kilómetros aguas abajo se puede cruzar de Aragón a Cataluña a través del puente de Orrit, localidad perteneciente al término municipal de Arén y en Puente de Montañana destaca una estructura en la que piedra y madera se unen. Del antiguo puente sólo quedan los pilares de los extremos pero, ambos, han sido unidos por una pasarela colgante de madera hecha únicamente para los peatones.

Otro de los valles ribagorzanos es el del Isábena, por cuyo centros trascurre el río que le da nombre. Destacan en esta zona los puentes de Herrerías de Calvera, que une la localidad con la A – 1605 y que, aunque su parte superior se haya modernizado, conserva su estructura original de piedra o el de Obarra, que nos lleva hasta el Monasterio de Santa María de Obarra. En este caso, este puente fue reconstruido ya que una riada se llevó, río abajo, el anterior.

Si seguimos bajando nos encontraremos, en Serraduy con otro puente medieval que, tras cruzarlo, nos lleva hasta la Iglesia de San Lorenzo. Y para finalizar el recorrido por los puentes ribagorzanos sobre el Isábena no podíamos olvidarnos del de Capella, declarado Bien de Interés Cultural y que, en breve, verá concluida su total restauración a través de la recuperación del antiguo pavimento y la colocación de torres de iluminación.

Por su parte, el río Ésera también encuentra, sobre sus aguas, numerosos puentes de estilo románico como el de San Chaime de Estós, el de Navarri, que cada verano atraviesan, a través del agua, miles de personas que realizan deportes de aventura o el de Besians, construido en el siglo XII.

Y donde confluyen estos dos últimos ríos, el Ésera y el Isábena, se encuentra el conocido en Graus como “puente de abajo”, un lugar de encuentro durante las fiestas cuya base pertenece a la época romana.

Comentarios