Los implicados en el asesinato de María Pilar Blasco conocen el auto de procesamiento

Puyó Puyo

En el juzgado de Jaca se ha realizado la declaración indagatoría, de Francisco Javier Puyó y el ciudadano rumano, Ciprian Ioan Cetatean, como imputados en el asesinato de la vecina de Sabiñánigo, María Pilar Blasco, tras el auto de procesamiento que ha llevado a cabo el Juzgado número dos de Jaca. A partir de ahora las partes implicadas tendrán que presentar sus conclusiones provisionales y posteriormente se celebrará el Juicio Oral en la Audiencia de Huesca.

En las últimas horas han comparecido en el Juzgado de Jaca Francisco Javier Puyó, que lleva en prisión desde el mes de junio del año 2008 y el ciudadano rumano Ciprian Ioan , que está en libertad , aunque debe comparecer de forma periódica. En el auto de procesamiento figura otro ciudadano rumano que en la actualidad esta en busca y captura.

Mariano Bonías Trebolle, perteneciente al despacho que defiende a la victima, ha manifestado que entramos en la recta final del proceso. La acusación particular presentará un escrito de acusación por los delitos de asesinato, robo con violencia y secuestro, Para ello hay una importante base probatoria.

Por su parte Manuel Arcas, abogado defensor del ciudadano rumano Ciprian Ioan, ha señalado que va a presentar un recurso, De momento no se han dictaminado ningún cargo contra su defendido, que estuvo diez meses en la cárcel, tras las primera declaraciones de Puyó. Posteriormente Puyó hizo otro tipo de declaración que en la que no inculpaba a su defendido.

En el auto, el juez entiende que Puyó y los dos rumanos idearon el secuestro de la víctima, le robaron el dinero que llevaba para pagar unas nóminas que según los indicios que habrá que probar en el juicio, con saña y alevosía, la mataron. Por otro lado, el segundo ciudadano rumano, Gabriel Claudio Trebea, se encuentra fugado, en busca y captura internacional desde noviembre de 2008.

El secuestro tuvo lugar el 10 de junio de 2008 y el cadáver de María Pilar Blasco fue descubierto cuatro días después, en un canal situado a unos 15 kilómetros de Sabiñánigo, al que fue arrojada aún con vida, maniatada y con sacos de tierra atados a sus pies para evitar su localización.

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