Agricultura ecológica en el Monasterio de Casbas

El Monasterio de Casbas lleva meses sin obras, pero algunos pequeños proyectos sí están en la mente de sus propietarios, la Fundación Progea. El gran espacio de huerta que poseía el convento está produciendo alimentos de consumo particular, pero ya se hacen algunos experimentos sobre agricultura ecológica. La Fundación siempre ha manifestado su idea de rehabilitar el monasterio de forma austera y devolverle su actividad cultural, y una marca comercial de productos ecológicos encajaría muy bien en este proyecto.

La huerta es la única parte que conserva actividad, y desde que se adquiriera el monasterio (2007) sólo se han acometido algunos trabajos necesarios para frenar el deterioro del conjunto (Monumento nacional desde 1979). Desde la Fundación siempre se ha señalado que trabajan con los beneficios que produce su grupo constructor Progea, que ahora no es buen momento para el sector y esa es la razón de la lentitud de los trabajos.

El proyecto más inmediato para el Monasterio, y que esperan realizar este año, es el de rehabilitar la antigua casa del cura, junto al torreón de entrada, más dos habitaciones de la propia torre. Se quiere construir en su interior una pequeña vivienda para que habiten en ella los futuros trabajadores que restauren el convento e incluso también para quien se encargue de la huerta.

Estas obras no tienen un presupuesto fijado y dependerá de los beneficios del grupo constructor y promotor Progea. Los datos proporcionados por la Fundación hablan de 360.000 euros, los presupuestados en los dos años anteriores para las obras.

Trabajo realizado desde su compra

En 2007 se anunció la compra (por 2’7 millones de euros) del conjunto histórico por parte de la Fundación Progea. Hasta el 1 de abril de 2009 no comenzaron los trabajos. Lo primero fue solucionar algunos problemas de urgencia, tras ello, se comenzó por restaurar la torre del Palacio Abacial y su escalera. También se han restaurado las cubiertas anexas, algunas pequeñas y otra de 180 metros cuadrados. Se han hecho de nuevo dos forjados hundidos por las goteras y se ha rehabilitado un espacio que se destinará para archivo del propio Monasterio y también de la Fundación. En general, el centro de las actuaciones se ha situado en el ala del claustro que da al Palacio Abacial.

La huerta se ha recuperado, y de cara a las visitas turísticas futuras, será un atractivo más para mostrar cómo era el espíritu cisterciense que dio vida al convento.

El presidente de la Fundación, Miguel Ángel Loriente, siempre ha asegurado que este proyecto no tiene ningún tipo de interés lucrativo, lo que no quita que la reconstrucción o mantenimiento en un futuro puedan apoyarse con una escuela taller de oficios como la que se proyectó en su día, una pequeña hospedería como la que ya había o la posibilidad de celebrar allí algunos eventos.

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