Las afecciones paisajísticas de la autopista eléctrica supondrán “un descalabro económico”

La Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica informa que, aunque, las afecciones, sobre el paisaje, de la autopista Peñalba-El Arnero-Isona, pudieran considerarse menos graves que aquellas que afectan a la salud, la flora y la fauna, en un territorio, en el que el paisaje y el medio natural, son el principal recurso económico, el daño a éste supondrá “un auténtico descalabro económico”.

Señalan, desde la Plataforma, que ese hecho resulta paradójico, en tanto en cuanto, las administraciones están favoreciendo proyectos de desarrollo sostenible basados en el turismo rural, cicloturismo o senderismo. Indican que están en peligro los negocios, recientemente, abiertos para explotar estas posibilidades económicas, y el comercio que espera obtener beneficios de unos posibles visitantes que se lo pensarán dos veces antes de visitar un territorio cuyos horizontes están atravesados por las mismas líneas eléctricas que caracterizan el paisaje urbano del que desean escapar. Todo ello, señalan, sin entrar a considerar la importante depreciación que sufrirían tanto las viviendas como los terrenos cercanos a la línea o la pérdida de posibilidades de repoblación para los pueblos directamente afectados por la línea, con una población escasa y envejecida.

Recuerdan, desde la Plataforma, que, en el territorio afectado lleva años sufriendo la afección al paisaje de las torres de la Aragón-Cazaril, sin compensación alguna, pese a su flagrante ilegalidad, y a ello añaden la necesidad, para llevar a cabo la autopista eléctrica, de abrir un amplio pasillo talado a matarrasa bajo la línea (para evitar incendios forestales) y la exigencia de una pista de acceso a cada torre para su mantenimiento.

El paisaje y el medio natural son valores que van mucho más allá de lo meramente estético o sentimental, explican desde la Plataforma, para denunciar las serias amenazas que se ciernen sobre este privilegiado rincón del Alto Aragón, cuyo riquísimo patrimonio paisajístico, natural, histórico y cultural están, hoy por hoy, en serio peligro con la connivencia de las administraciones que debieran velar por su protección. Concluyen, desde la Plataforma preguntándose si ¿estamos dispuestos a legar a nuestras generaciones futuras un patrimonio dañado y mermado? y si ¿no lo van a tener ya bastante difícil con la situación económica a la que nos ha abocado la avaricia y la obsesión desarrollista de unos pocos?

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