Entra en servicio el Banco de Tiempo de Monzón

El Ministerio de Trabajo e Inmigración concedía una subvención al Ayuntamiento de Monzón para la creación de un “Banco de Tiempo”, proyecto impulsado por la Concejalía de Servicios Sociales. La ayuda ministerial se destinaba a la contratación por seis meses de una sicóloga y una trabajadora social, personal encargado de la puesta en marcha y gestión de esta entidad ajena al dinero y el mercantilismo, tal y como apuntaba Isabel Blasco, concejal de Servicio Sociales.

En un Banco de Tiempo cada socio ofrece su tiempo realizando servicios y actividades, y a cambio puede solicitar cualquier servicio que necesite y que se ofrezca en el Banco por otra persona.

Todos los servicios tienen el mismo valor; el tiempo, dónde la unidad de medida es la hora.

Con este tipo de iniciativa, se pretende fomentar la participación ciudadana, la solidaridad, el respeto, o la integración social.

Podrá participar toda aquella persona mayor de 18 años, con tiempo disponible, y ganas de conocer gente.

Los interesados pueden inscribirse en el Centro María de Maeztu, sito en la Calle Estudios, en horario de lunes a viernes de 9 de la mañana a 2 de la tarde.

En esencia, un Banco de Tiempo facilita y alienta el intercambio entre particulares de servicios y actividades. Así, por ejemplo, una persona da clases de piano a otra y, a cambio, recibe sesiones de masaje de una tercera. La trama acerca a personas de toda condición y profesión y crea redes sociales.

La concejal de Servicios Sociales, Isabel Blasco, indicaba que la idea consiste en recuperar la tradición de los favores que se hacían los vecinos entre sí. Una vez entendido el concepto y los objetivos, el papel del banco de tiempo es el de mediar entre las personas. Yo ofrezco algo, por ejemplo cuidar a unos niños dos tardes a la semana, y otro socio del banco me recompensa con unas clases de tenis. Las posibilidades son casi infinitas.

Se plantea el uso de este tipo de economía para solucionar diversos problemas presentes en la economía de mercado, a modo de economías complementarias o mercados alternativos. Actualmente, estos proyectos crecen con el soporte de la tecnología de la información.

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