Veinte años del Hermanamiento entre Graus y Tournefeuille

El próximo mes de Mayo se cumplirán dos décadas, desde que Graus y Tournefeuille, estrecharon lazos a través del hermanamiento que, a lo largo de los años, se ha ido plasmando en diferentes actividades como intercambios culturales, escolares o deportivos y visitas, a una y otra localidad.

El hermanamiento se comenzó a tramitar en el año 1.990 y fue una realidad en Mayo de 1.991, cuando se establecieron los lazos entre la villa de Graus y la ciudad de Tournefeuille, en la región de Midi Pyrénées, en Francia.

La particularidad de este hermanamiento reside en las diferencias entre ambas localidades que se consideran, principalmente, complementarias: Graus, enclavado en el medio rural, como capital de una comarca cuyos principales recursos económicos son el turismo y el entorno natural y, en la otra vertiente, Tournefeuille, ubicada a menos de 10 kms de Toulouse y que, a pesar de su rápido crecimiento, sigue manteniendo su condición de ciudad residencial.

En este 2011, con motivo, del veinte aniversario, se pretende dar más protagonismo al hermanamiento, programando varias actividades durante todo el año: encuentros deportivos y culturales, talleres y jornadas de formación, hasta encuentros entre ciudadanos, con dos tiempos fuertes, uno en cada vertiente, el primero de ellos en el mes de junio en Tournfeuille y el segundo en septiembre en Graus.

Las metas de este hermanamiento son favorecer, en el ámbito de la construcción de Europa, los intercambios de estancias de escolares y jóvenes, colaboraciones deportivas, culturales y sociales, promoción turística o contactos empresariales, entre otros. Y con el objeto de propiciar el acercamiento y conocimiento mutuos, así como trabajar por el respeto a la

El hermanamiento es una práctica antigua que remonta a la Edad Media, como mecanismo integrador de gran eficiencia para la mejor defensa de los intereses de las comunidades hermanadas. Mediante los hermanamientos se superaban los exclusivismos locales, se aunaban fuerzas para la gestión de fines comunes, se resolvían conflictos y se sentaban, en fin, las bases de actuaciones solidarias beneficiosas para el conjunto de las comunidades vecinales que, manteniendo su propia personalidad independiente, se integraban en entidades supralocales, algunas de ellas llegando a tener un peso institucional y una real fuerza política y económica.

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