Una historia bajo las aguas

Hoy hace una semana que los vecinos del antiguo pueblo de Barasona celebraban la fiesta de San Sebastián, una cita que, por cierto, se recuperó hace 40 años y, que, desde entonces, se celebra de forma ininterrumpida, en los primeros días de Marzo.

La fiesta recupera una tradición que existía antaño en este pueblo que se conocía como la “caridad” y, en la que, los vecinos de este núcleo invitaban a los pobres, de la comarca, a comer judías. Hoy en día se ha convertido en una fiesta en la que los miembros de la Asociación de Amigos de Barasona invitan a judías a quienes quieran compartir con ellos esta entrañable jornada.

La celebración discurre en el entorno de la ermita y el cementerio, donde reposan los restos de los fallecidos de Barasona, hasta 1.928. Varias generaciones de descendientes, de este pueblo, compartieron mesa, con otras personas llegadas de núcleos próximos, con el objetivo de mantener viva esta tradición de los mayores del antiguo pueblo de Barasona que quedó anegado por el embalse en el año 1.929.

Hoy en día bajo esas aguas y lodos se encuentran las tierras, las casas, la iglesia o la ermita pero también el pasado, la historia, el dolor o las ilusiones de las gentes que tuvieron que abandonar, por la política hidráulica de la época, la vida que, hasta ese momento, conocían, para comenzar otra en Graus, Barbastro o Capella.

Progreso, para unos, final de una forma de vida, para otros. Se suele decir que la historia no hay que olvidarla para no repetirla pero, en este caso, no hay que olvidarla para que no desaparezcan las tradiciones que nos permitan seguir recordando lo que un día fuimos.

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