Cartas al director: Manos de Mekanissa

Teresa López

Cada día encontramos cientos de manos: manos tendidas, manos que abrazan, manos que agreden, manos que se retiran vacías, manos que intentan retenernos, manos que trabajan… Lo que más me gusta de nuestros chavales de Mekanissa son sus manos: suelen ser manos que no les pegan, manos de gente mayor. No sólo porque llevan ya la marca del trabajo, sino porque las mueven de un modo característico, como si ya fueran adultos. La mayoría ya no tienen manos de niños.

Aplauden, pegan, acarician, escriben, juegan, trabajan. Creo que es lo más valioso que tienen: sus manos. Nosotros intentamos sólo ayudarles a descubrir qué quieren hacer con ellas. Y ellos nos ayudan a descubrir qué podemos hacer con las nuestras.

En Huesca, en torno a las fiestas la Navidad, se movieron muchas, muchas manos para que nuestros quinientos chavales del Centro Juvenil Don Bosco de Mekanissa tengan más y mejores oportunidades. Se movieron las manos de la gente de Entarachen-Vols, y las manos de nuestros Amigos Invisibles, y las manos del Teatro de Robres y Dictado.com, y las manos del diseñador y de todos los fotógrafos que colaboraron en el calendario. Y un año más, el fruto de este trabajo llegará hasta nuestros chavales, que este año estrenan comedor, duchas nuevas, baños y lavadero.

Gracias a todas esas manos que nos abrazan en la distancia, podremos usar las nuestras para construir un futuro, para materializar los pequeños –y grandes- sueños de nuestros niños y niñas. Cada uno de ellos y ellas es un reto, una oportunidad, una esperanza… una mano tendida que todo lo espera, que cree también en nosotros.

Los más mayores comienzan a trabajar, y dejan de necesitarnos. Vienen, nos saludan, nos abrazan. Recibieron todo lo que pudimos darles, y se construyeron una nueva vida. Una vida sencilla, pero sobre todo digna. Vidas donde ya no son estadísticas, donde ya no tienen miedo. Vidas seguras, autosuficientes. En muchos casos es imposible devolverles todo lo perdido, pero pueden empezar a buscar lo que necesitan. Y luego ya, poco a poco, deberán arreglar sus propias cuentas con el destino injusto que les tocó en suerte. Pero ese arreglo será ya en igualdad de condiciones.

Un año más, desde Mekanissa, muchas gracias. Gracias por ayudarnos, por pensarnos, por no olvidaros de nuestros chavales. Gracias por tender vuestras manos. Gracias por desafiar la crisis, el pesimismo, la indiferencia, el cinismo de quienes piensan que hay cosas que nunca cambian, que hay quienes nacen carne de cañón, que los hay marcados a fuego por la vida. A lo mejor es verdad, pero mientras siga habiendo una mano tendida, mientras alguien siga esperando lo mejor de nosotros… no nos queda más remedio que responder. Y vuestro trabajo, vuestra solidaridad, nos dan fuerzas para responder un día más. Podemos trabajar porque hay gente que cree en lo que hacemos. Nuestros niños pueden ser eso, niños, porque hay quien se preocupa por ellos. Pueden jugar, aprender, crecer. Pueden ayudar a otros y pueden elegir. Pueden decidir qué hacer con sus manos.

Gracias por vuestra respuesta, por vuestra luz. Por vuestras luces. Que nos alumbren a todos… siempre.

Un abrazo:

P.D: Este año se recogieron 34.937 € en la campaña de Luces por Etiopía, de los cuales 11.937 € fueron recogidos por la Asociación Amigo Invisible.

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