Huesca escenario de un ejercicio militar sin precedentes ante un terremoto de emergencia nacional

Simulacro UME militares soldados

España nunca ha vivido una situación de emergencia nivel 3, la máxima, pero las unidades militares deben conocer cómo actuar en los momentos posteriores. Rescates, evacuación de víctimas y coordinación de efectivos son los retos a los que se debe enfrentar el país en una situación similar. 945 personas, entre militares, Cruz Roja y figurantes de Ayerbe han participado en este ejercicio. Aseguran que la posibilidad de terremoto es muy pequeña, pero los Pirineos son una zona de posibilidad sísmica y hay que prever la peor de los escenarios posibles.

La situación hipotética era la siguiente: El día 10 de marzo, pasadas las diez de la mañana se producía un terremoto de 6’8 grados en la escala Richter. Provocaba que localidades cercanas al epicentro, en Bolea, vieran cómo algunos edificios se derrumbaban y provocaban víctimas. El escenario se veía agravado por el enorme caudal de los ríos tras el deshielo, con los pantanos y los cauces a rebosar. Esto y algunas fisuras en los pantanos provocaban inundaciones en poblaciones cercanas.

Ante esta hipotética situación las autoridades locales dan la voz de alarma y la responsabilidad se eleva a la Unidad Militar de Emergencia (UME), que coordina todos los efectivos nacionales necesarios, y en última instancia al Ministro del Interior.

745 militares, 224 vehículos y dos helicópteros se han desplazado hasta la zona. A ellos se sumaban un centenar de habitantes de Ayerbe, que han actuado como víctimas y afectados y otras 100 personas de Cruz Roja gestionando junto a la UME el trabajo médico, de atención psicológica y de agrupamiento de víctimas.

Se trataba de un ejercicio y no un simulacro, ya que no se preparan los efectivos para actuar en el momento de la incidencia, sino en el complejo dispositivo que le sigue. Durante dos días los mandos recibían nuevas incidencias que debían coordinar sin conocerlas previamente.

En total 27 horas ininterrumpidas de un ejercicio sin precedentes. Nunca se había probado el dispositivo completo tras un terremoto de emergencia nacional. Este ejercicio sirve de entrenamiento, y dos de las unidades implicadas se preparan así para conseguir, a final de año, el certificado oficial de actuación internacional tras movimientos sísmicos, algo que España todavía no posee.

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