Cartas al Director: Algara pide responsabilidades (y responsabilidad).

Algara

La candidatura más votada del Personal de Administración y Servicios de la Universidad de Zaragoza hace un llamamiento al rectorado universitario y al Gobierno de Aragón para resolver la situación e impulsar el campus.

La Algara, la candidatura del Personal de Administración y Servicios más votada en el Campus de Huesca y la Universidad de Zaragoza a los órganos de representación de esta entidad, lamenta la situación de incertidumbre a que se han sido conducidos los estudios de Medicina en la capital oscense. La grave falta de previsión de los responsables, universitarios o autonómicos, que puede hacer inviable la impartición del tercer curso de este grado universitario el próximo curso en Huesca, defrauda el compromiso adquirido con los estudiantes, así como las expectativas dadas a la sociedad y las instituciones aragonesas y altoaragonesas. Además daña profundamente la imagen de la Universidad de Zaragoza y del Campus de Huesca, tirando por tierra el trabajo de mucho tiempo de su personal y profesores.

La Universidad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón (el rector y el consejero de Ciencia Tecnología y Universidad, los vicerrectores de Ciencias de la Salud y del Campus de Huesca y el director general de Enseñanza Superior) deberían resolver esta situación a que han llevado a los estudiantes (que deben ser la prioridad), y a la propia Universidad. Si finalmente no son capaces de hacerlo en tiempo y forma, como parece reconocer alguno de ellos en los medios de comunicación, alguien debería asumir su responsabilidad, y cesar en su cargo. Lamentablemente, se resuelva como se resuelva, una parte del daño (al menos en la imagen de las instituciones) ya está hecho.

Del campus verde al “campus bonsái”

Como trasfondo de esta situación están los reiterados recortes de enseñanzas que se están dando en el Campus de Huesca desde la aprobación del denominado “mapa de titulaciones”. En aquel momento, en 2009, La Algara ya señaló que el campus altoaragonés (que entonces se presentaba como campus “verde” y biomédico) había sido el principal perdedor del proceso de reordenación de enseñanzas , entre otras razones, por la supresión de enseñanzas y por la debilidad de las alternativas planteadas (las dos aprobadas, Turismo y Podología, siguen en el limbo, una por tener su demanda cuestionada; y la otra por no haber sido dotada con los recursos necesarios para su impartición). Posteriormente, y a excepción de la continuidad de las enseñanzas de empresa, ahora transformadas en ADE, las noticias no han sido buenas para el Campus de Huesca. La “puerta de entrada” a sus enseñanzas ha sido, año tras año, estrechada desde la Universidad: el próximo curso ya se ofertarán menos de 800 plazas para estudiantes de primero. Y ahora se pide la impartición de un curso menos del grado de Medicina.

Parecería que con estas actuaciones, se pretende convertir el árbol universitario que podría crecer en Huesca en un “bonsái”, quitándole progresivamente tierra donde arraigar. Ni se permite la implantación de enseñanzas a las que se atribuye poca demanda (Turismo), ni se ponen los medios para mantener las que, con alto poder de atracción, ya existen (Medicina), ni se facilitan los necesarios para implantar otras que no están duplicadas en la Universidad de Zaragoza (Podología). Amén de una variada suerte de “recortes” complementarios.

Y todo ello en acusado contraste con la implicación e interés de la sociedad oscense por su universidad. La DGA y la Universidad deberían hacer causa común con ella y el resto de instituciones, para mejorar los campus de Aragón.

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