La directora del Museo de Lérida afirma que las denuncias contra Piris son "pecaminosas, insultantes e indecentes"

La directora del Museo Diocesano de Lérida, Montse Maciá, ha declarado que los “Ayuntamientos de Berbegal y de Peralta de Alcofea desde que se separaron del Obispado de Lérida en 1956 nunca hasta hoy han reclamado sus bienes", y ha añadido que "las denuncias canónicas de estos ayuntamientos contra el Obispo Piris de Lérida le parecen pecaminosas, insultantes e indecentes". Maciá ha hecho estas declaraciones en Lleida TV.

Por su parte, Jorge Español, abogado de los Ayuntamientos, le ha recordado, a la directora del Museo de Lérida, que “las piezas siempre han sido reclamadas por las parroquias de Berbegal, de Peralta de Alcofea y de El Tormillo, porque son propiedad reconocida y acreditada de estas parroquias. Siempre se ha pedido la terminación del depósito por los vecinos de estos pueblos, hasta el punto de que hubo manifestaciones en los años ochenta y noventa por ello".

Español ha argumentado que "el Obispo de Huesca Mons. Osés reclama la devolución de estas piezas oficialmente al Obispo de Lérida Mons. Malla en marzo de 1997, pero sin resultado efectivo. El Obispado de Huesca decide esperar a que termine el litigio de Barbastro entre tanto. El 22 de enero de 2010 el Obispo de Huesca Mons. Sanz decide poner fin en firme al depósito y pide la devolución por escrito a Mons. Piris de estas piezas, sin resultado efectivo".

Además, Jorge Español, ha subrayado que “si algo hay de escandaloso e indecente en un país con una grave crisis económica y cinco millones de parados, a lo mejor será que la Sra. Montse Maciá cobre 60.000 euros de sueldo anual y lo presupuestado por el Museo por entradas en 2010 no llegara ni a cubrir la mitad de su sueldo. Esto, a nosotros, sí que nos parece bastante escandaloso”, ha afirmado el abogado

“Las denuncias canónicas contra Mons. Piris han sido vistas por prestigiosos canonistas españoles y extranjeros coincidiendo todos ellos en la grave responsabilidad del Obispo Piris, quien no ha tenido el menor miramiento en autoproclamarse dueño por usucapión de unas piezas que la Iglesia ya le había dicho y repetido, desde sus más Altos Tribunales, que no eran suyas sino de las parroquias y debía devolverlas”.

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