Pequeñas cosas...Su primera vez

Cristina Pérez Diego

Esta va a ser su primera vez. Y no será fácil.

Porque entre la preparación de la selectividad y las elecciones, tendrá que sacar un hueco para decidir a quién va dirigido su voto. Cuando se va a la cama, con los dieciocho recién cumplidos, sueña con que un político le resuelve las dudas sobre los análisis sintácticos de lengua, mientras él, lee las bases de su programa electoral y le promete su voto.

Cuando despierta se da cuenta de que los sueños son un territorio extraño. Porque puesto a soñar en ese mundo abstracto de la noche profunda, se imaginó a sí mismo subido a un escenario y arengando a las masas; invitando a gritos al mundo a que fuera más sensato, más solidario. Y para ganarse a los más jóvenes - debutantes en esto de la democracia- prometería quitar el exámen de inglés de la selectividad y prometería una ley, que aboliera la establecida por las madres, que se empeñan en poner hora de llegada los sábados, a pesar de tener dieciocho años.

Prometer es fácil y soñar también.

A una semana vista no sabe muy bien cómo funciona lo de los municipios y los diputados. Nunca le había interesado la política. Pasaba de la política y de los políticos. Pero, ha sido cumplir los dieciocho y empezar a pensar en que, él, también puede participar en esto de la democracia. Le queda acabar de decidirse un poco más. Definir su voto. Darle dos o tres vueltas a la cabeza entre filosofía y matemáticas y acudir el próximo domingo con sus padres al colegio electoral, como cuando era pequeño, pero esta vez con el DNI en la mano.

Esta va a ser su primera vez. Y no será fácil.

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