Aragón cuenta con un único Captador para medir el nivel de polen

No hay duda de que la primavera es la época de las flores, pero también es la de las alergias. El polen de las gramíneas es el más común pero el ciprés o el olivo también hacen estornudar a más de uno. A pesar de que, a día de hoy, no hay remedio para acabar con ella, cada día se estudia más para que, quienes padecen alergia, puedan llevar una vida normal durante la época primaveral. De hecho, para poder conocer todos los detalles sobre los pólenes, se trabaja con captadores volumétricos Hirst, de los que, por cierto, en Aragón solo hay uno que se halla en Zaragoza.

La alergia primaveral es una respuesta inmune de nuestro sistema defensor, desproporcionada e inapropiada, a unas sustancias extrañas que, en este caso, son el polen que penetra en nuestro organismo a través de ojos, nariz o boca y que producen rinitis, conjuntivitis o asma.

A pesar de que la alergia primaveral no implica un riesgo vital, trae consigo unos síntomas muy molestos contra los que se puede luchar de tres formas; a través de la prevención, con antiestamínicos o, en caso de ser más fuerte, con inmunoterapia.

La inmunoterapia o desensibilización se puede llevar a cabo gracias a los captadores volumétricos que capturan el polen para poder estudiarlo después en laboratorios conociendo, así, todos los datos sobre cada tipo de polen. Esto ayuda a que se puedan crear unas vacunas, que se inyectan al paciente para que, el cuerpo de éste, se vaya acostumbrando y, con la llegada de la primavera, el cambio no sea grande ni los síntomas tan bruscos.

La alergia primaveral afecta más a aquellos que habitan en las ciudades que en los pueblos. Por este motivos es difícil encontrar este tipo de captadores volumétricos en zonas rurales y abundan más en las grandes ciudades. A pesar de ello, sí que es cierto que, en otras comunidades autónomas, se han creado redes aereobiológicas para conectar y comparar el comportamiento del polen en diferentes zonas.

La más común en la provincia, y en el resto de España, es la alergia a las gramíneas pero también hoy otros pólenes, como el de los cipreses o el de los olivos, que traen consigo problemas para quienes padecen alergia estacional.

Son muchos los consejos que se pueden seguir para reducir los síntomas como evitar salir a primera hora de las mañana (entre las 5 y las 7), cuando los árboles sueltan el polen o por las tardes de 19 a 22, cuando bajan las temperaturas. También se recomienda ventilar el dormitorio antes de dormir, pero no dormir con las ventanas abiertas, o no tender la ropa en la calle, ya que el polen se adhiere a la ropa mojada. Además, quienes padezcan alergia a las gramíneas tampoco deben tumbarse en el césped. Sí que es recomendable el uso de gafas de sol para que el polen no haga contacto con los ojos.

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