Pequeñas cosas…La estrella

Todas las fotografías para ella. Hoy se ha puesto de tiros largos porque va a ser quien acapare las primeras planas de los periódicos y de las televisiones. Su responsabilidad es tremenda, tanto, que cuando llega y cuando se va, va escoltada por la policía.

La urna.

La democracia transparente, hermética y con una entrada por donde lanzamos las esperanzas, los sueños, las convicciones, el castigo, el aplauso, la nada, el futuro…tantas cosas caben en una urna en un día de elecciones, que cuando uno introduce por la ranura su sobre y alguien dice aquello de “¡vota!”, es como si nos diera un pequeño vuelco la esperanza. La esperanza de cada uno a estas horas está dentro de esas urnas, en las cabinas de los colegios electorales y hasta en la incertidumbre. Sea lo que se decida, será una decisión no le quepa duda.

Y mientras, ella, esperando las visitas, escuchando los diálogos, siguiendo como avanza el censo por el rabillo del ojo, la hora del bocadillo, el alcalde que viene y con el los fotógrafos, la que se ha equivocado de colegio electoral, el chavalín que tira la mesa de las papeletas, las encuestas en la calle…

La urna.

Conforme se vaya acercando la hora comprobará que la emoción siempre está en los últimos minutos, en el cierre del colegio y ese momento intenso y solemne en el que el hermetismo hasta entonces de su contenido, desaparece para dar paso al recuento. Las ocho de la tarde es su momento de despedida. Después se limpiará, la volverán a cerrar y la depositarán en ese lugar donde duermen las urnas de las elecciones hasta otra próxima cita.

La urna, hoy, es la estrella.

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