Sensación de los deberes hechos entre los alcaldes ribagorzanos que se van

Catorce, de los treinta y cuatro alcaldes de la Ribagorza, no estarán en la legislatura que comenzará el próximo 11 de Junio. Algunos, porque las urnas así lo han decidido, otros porque aparcan su vida política y, en algunos casos (los menos), siguen inmersos en la actividad municipal, pero en un núcleo diferente.

En el caso del municipio de Isábena, Alberto Lamora, alcalde en funciones hasta el 11 de Junio, abandonará, a partir de esa fecha, la política, a la que se ha dedicado durante 12 años, una experiencia, que, a pesar de los sinsabores que tiene, recomienda vivir a quien tenga la oportunidad.

En doce años, Alberto Lamora, indicaba que se han sacado adelante proyectos muy interesantes relacionados, principalmente, con la catedral pero también con los accesos, abastecimientos, alumbrados o el nuevo centro escolar de La Puebla de Roda.

El caso de Luis Rabal, además de diferente, ha sido uno de los más llamativos ya que deja de ser alcalde de Secastilla para convertirse en concejal por el mismo partido, el PP, en Benabarre. Entre los motivos que le han llevado a este cambio se encuentra lo que conisdera "refrescaar la administración pública". Rabal, quien se convirtiese en alcalde con 27 años, afirma que, tras su marcha, el ayuntamiento se ha quedado en muy buenas manos.

La cara amarga de dejar una alcaldía se encuentra en localidades como Sahún donde su alcalde, Ricardo Pedrol, deja el cargo por la decisión tomada por los vecinos en las urnas. Admite que, aunque el principio fue un duro golpe, ya que en las dos anteriores legislaturas había ganado con una mayoría absoluta, tras unos días, llega el momento de reflexionar y pensar en los errores que haya podido cometer. Respecto al futuro, afirma no saber que pasará de aquía cuatro años ya que, explica, a estas últimas elecciones ya se presentó porque se lo pidió el partido.

Y en Veracruz, Ramón Solana también se despide de la política. Se retira de ella, cuenta, para poder disfrutar de la familia tras veinte años como alcalde de un término municipal con siete núcleos muy pequeños. Afirma haber vivido momentos muy buenos pero, reconoce, se va con una espinita clavada, la recuperación de la ermita de Sis que, espera, puedan arreglar quienes le sustituyen.

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