Pequeñas cosas…Quitar tiempo, no años

Cristina Pérez Diego

Paseando, con los ojos y los oídos bien abiertos, se escuchan auténticas sentencias filosóficas. Dos señoras mayores paradas con el carrito de la compra en medio del paso de cebra; porque es allí donde se han encontrado y es allí mismo donde necesitan entablar conversación. El mundo se para y si el tráfico se siente algo molesto, pues ellas retrocederán sin prisa hasta concertar de nuevo la cita en la acera, en territorio seguro.

Bueno, el caso es que una le dice a la otra que está estupenda, que ha rejuvenecido, que se nota el peso que ha perdido , el peinado nuevo y los arreglitos en la boca que se ha hecho y la otra muy seria le dice: “bueno mujer, te puedes quitar tiempo, pero no años”.

Madre mía.

Todavía estoy intentando encontrar el auténtico significado de la frase porque yo soy de las que da por hecho que lo que las abuelas dicen, nunca, tiene pérdida.

Cuando una persona se quita tiempo, para empezar, es que tiene años como para poder hablar desde esa categoría: el tiempo. Y debe de ser más fácil porque quitarse tiempo es como reactivar el espíritu. Dejar esos tiempos y vivir definitivamente en estos; si hay que comprarse móvil se compra, si hay que aprender a manejar el ordenador, se intenta; si hay que dejar un día el café con leche de la terraza del bar y toca probar un mojito…se prueba. Se quita una tiempo en la misma medida en que se adapta a la actualidad que vive.

Quitarse años por lo visto tiene más que ver con la estética, con lo superficial, con la economía que permite más o menos gastos para borrar arrugas , eliminar celulitis, injertar pelo o dientes, algo que para esta abuela es más difícil porque cuesta dinero. El tiempo es más sutil…te puedes quitar tiempo..pero no años..¡cuánta sabiduría en tan pocas palabras¡¡.

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