El viernes se reinhumarán en San Pedro los restos de los reyes Ramiro II y Alfonso I

Casi un año después de la fecha que, en un principio, se estableció para este acto, parece que se ha decidido finalmente que será este próximo viernes cuando los restos de los dos reyes de Aragón, Ramiro II y Alfonso I el Batallador, que descansan en el panteón real de la Iglesia de San Pedro el Viejo, regresen a su ubicación, en la capilla de San Barlolomé.

Hace ya varios meses que se devolvieron a sus tumbas los restos de una infanta desconocida y del infante don Fernando de Aragón, Abad de Montearagón. Sin embargo, no se encontraba el momento para que, en un acto solemne, pudieran reinhumarse los reyes Alfonso I el Batallador y Ramiro II.

Ahora, y a punto de cambiar la composición del ejecutivo, los responsables del Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón habrían fijado el viernes para llevar a cabo este acto. Por el momento, no ha trascendido quién participará en este acto, qué solemnidad tendrá, si habrá acto religioso, ni si se hará por la mañana o por la tarde.

Los restos de Ramiro II el Monje y Alfonso I el Batallador, fueron trasladados el 16 de abril de 2009 a la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Zaragoza. Allí, se les realizaron diversos análisis, escáneres y estudios antropométricos para conocer más en profundidad cómo fueron y sus características, así como la fisonomía que tenían. Sin embargo, y por el momento, nada ha trascendido de estos estudios y todavía no se sabe si éstos se darán a conocer en el momento de su reinhumación.

Hace unos meses, la capilla de San Bartolomé, Panteón Real, fue restaurada. Se cambió el suelo y se dispuso una nueva iluminación. El sepulcro de Ramiro II, de mármol romano, ya no es una lápida pegada a la pared. Ahora está casi exento, dentro de una hornacina, y se puede ver perfectamente que es un sarcófaco con sus lados sin labrar. Para Alfonso el Batallador, se ha hecho un sarcófago de piedra. La piedra que tenía anteriormente como tapa, se tiñó de oscuro, dándole un aspecto envejecido. Diversos historiadores solicitaron al Gobierno de Aragón que se realizara una réplica del dibujo que, en su día, hizo Valentín Carderera, de cuando vio el sepulcro en el Castillo de Montearagón, pero finalmente no pudo ser.

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