Las “aguas bravas” son en verano un importante reclamo turístico

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A pesar de no ser el mejor momento, para las empresas de aguas bravas, debido a la crisis, se espera, que la recién inicia temporada, sea buena, sobre todo, durante los meses de Julio y Agosto, que suelen ser en los que se concentra el mayor volumen de trabajo.

Eduardo Jubert, gerente de la empresa Kayak Campo, explicaba, a Radio Huesca Digital, que una de las principales claves del éxito de la temporada es la climatología, puesto que, aunque la actividad, igualmente, se puede realizar, si la temporada arranca con las típicas lluvias de verano, a los aficionados ya les cuesta más “echarse al agua”.

Si todas las circunstancias son favorables, la temporada de aguas bravas se puede extender, fácilmente, hasta finales de Octubre, aunque el grueso importante del trabajo acaba sobre el 15 de Septiembre.

El perfil del cliente de aguas bravas va desde familias con niños, que van en busca de descensos tranquilos, grupos de amigos deportistas, que prefieren bajadas extrema, o incluso, jubilados que, con un mínimo de condición física, y ganas de pasarlo bien, también pueden practicar este deporte. Habitualmente, en Julio, se suele atender más a turismo internacional, mientras que, en Agosto, los clientes son, principalmente, nacionales.

Las actividades estrellas son rafting, kayak y barrancos, aunque hay otras actividades, que a veces, no se piden por desconocimiento como hidrospeed, kayak rígido o hinchable, por eso, desde las empresas se intenta asesorar al cliente teniendo en cuenta su nivel y experiencia en este tipo de actividades deportivas.

Además del volumen de aficionados que, durante el verano, mueven las aguas bravas, también es importante, el número de personas que trabajan en este tipo de empresas, desde los guías, a chóferes, recepcionistas o fotógrafos.

Según Jubert, el Ésera, es de los mejores río a nivel nacional, y, a nivel provincial, no hay otro que se le equipare por sus aguas cristalinas y frías, los rápidos tan característicos que ofrece y el paisaje que lo rodea.

Quienes, este verano elijan el río Ésera para la práctica de “aguas bravas”, encontrarán 30 km navegables, con tramos familiares, y otros de mayor dificultad para los más “atrevidos”.

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