Identificado el gen Real de la Corona de Aragón

El Estudio antropológico y genético realizado por el Gobierno de Aragón, la Universidad de Zaragoza e Ibercaja confirma, entre otras cosas, la identidad de Ramiro II. Los resultados del proyecto avalan una revisión de la historia de la organización de las monarquías y del papel de la mujer en las misma.

En la investigación, que ha durado tres años, se han usado nuevas aplicaciones y tecnologías como la virtopsia. Además, se ha desarrollado un nuevo protocolo de extracción de ADN antiguo que podría sentar las bases de esta nueva línea de investigación.

EL ESTUDIO

El estudio incluye, según el convenio firmado por las tres instituciones, el análisis de las fuentes documentales, recuperación de los restos reales, inventario y valoración de su estado de conservación, análisis genético y antropológico, datación radiocarbónica, estudios radiológicos, estudio de isótopos estables, estudios de anatomía patológica, reconstrucción fisiognómica de los rostros y reinhumación y dignificación de los panteones reales.

El análisis se ha centrado en los restos del Panteón Real de San Juan de la Peña (donde se encontrarían los restos reales de Ramiro I, Pedro I y Sancho Ramírez); del Monasterio de las Benedictinas de Jaca (sarcófago de Doña Sancha con los restos de las hijas de Ramiro I, Doña Sancha, Doña Teresa y Doña Urraca) y de la iglesia de San Pedro el Viejo de Huesca, donde se encontrarían los restos de Alfonso I y Ramiro II.

Los resultados del estudio identifican el gen real y sugieren la presencia de Ramiro I en el Panteón real de San Juan de la Peña. Asimismo, confirma la presencia de las tres hijas y la madre de Ramiro I en el sarcófago de Doña Sancha del Monasterio de las Benedictinas y la identidad de Ramiro II. Todo apunta a la identificación del monarca Alfonso I.

Las nuevas tecnologías radiológicas y de escáner permiten el estudio de las evidencias óseas sin necesidad de manipularlas directamente. El estudio ha permitido, además, la creación de una base de muestras óseas de los monarcas privativos para el futuro.

El análisis avala una revisión de la historia de la organización de las monarquías y del papel de la mujer en las mismas y concluye que la dieta real incluía un alto consumo de carne que se incrementó con el paso de los siglos

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