Monzón, entre las 114 zonas inundables detectadas por la CHE

La Confederación Hidrográfica del Ebro identifica, a través de un estudio, 114 zonas con riesgo «significativo» de sufrir inundaciones en Aragón. El conjunto de toda esta área suma más de 500 kilómetros entre ríos, arroyos, ramblas y barrancos. Una de las zonas señaladas con mayor posibilidad de inundaciones es la de Monzón.

Cabe recordar que tras la riada producida el 15 de agosto de 2006, el entonces alcalde, Fernando Heras, solicitaba al Presidente de la CHE que se realizara la segunda fase del encauzamiento del Sosa, unas obras que, a día de hoy, todavía no se han realizado. En esos momentos, el Organismo adoptaba el compromiso de ejecutar dichas actuaciones entre el Puente del Ferrocarril y el cruce de la CN-240.

El tramo ejecutado tenía una longitud de 673 metros y en él se invertía un presupuesto de 2.775.094 €, a lo que se sumaban 462.675 € de obras complementarias. La actuación consistía en la construcción de una serie de muros de hormigón anclados con pilones y la preparación de un cauce de aguas bajas con escollera.

Los daños causados ese día fueron cuantiosos. Sobre las cinco y media de esa tarde cayeron de 60 a 70 litros por metro cuadrado. El granizo fue el causante de innumerables daños sobre todo en techos de uralita y en coches, destrozando numerosas lunas, así como varias instalaciones públicas. La riada también se llevó cinco coches y causó numerosas inundaciones.

Del informe de la CHE se desprende que cuando sube el nivel del agua, esos cauces pueden provocar afecciones en un centenar de cascos urbanos, así como en diversas infraestructuras (carreteras, puentes, polígonos industriales…). Asimismo, el estudio señala los 375 tramos fluviales de la cuenca en los que será obligatorio elaborar mapas que definan y evalúen el peligro y planes para minimizar los daños; unos documentos que deberán estar listos a finales de 2015.

No obstante, la directiva europea sobre inundaciones establece que a finales de este año los países miembros ya deberán haber realizado una evaluación preliminar de sus cuencas que aporte un primer diagnóstico del riesgo potencial existente en cada zona. Ese primer estudio debe utilizar la información ya disponible, redactada en función de la metodología común fijada por el Ministerio de Medio Ambiente para todas las confederaciones.

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