El trabajo, el laboratorio, la constancia y la esperanza

Juan Manuel Fonseca

El científico serrablés Carlos López Otín, se encuentra de nuevo entre nosotros, gracias a la Universidad de Verano de Jaca. Hace un alto en su trabajo, sale de su laboratorio de Oviedo, deja a su equipo, pero no abandona en ningún momento la constancia, la esperanza para quienes tienen que superar una enfermedad. Es como si asumiera que ese es el deber de científicos, investigadores y médicos.

Tanto que nos habla de los genes, los suyos, llevan grandes dosis de hulmidad. Habla con claridad de temas que requieren prudencia y que, sin embargo, dicen un sí contundente a la esperanza.

Junto a Elías Campo, han sido los responsables del estudio que ha logrado secuenciar el genoma completo de pacientes con leucemia linfática crónica, la más común en occidente. Cuando hablé con él lo primero que explicó es que "ahora se podrá aplicar tratamientos específicos a pacientes por parte de los oncólogos, aunque se sigue en la investigación".

Este es su trabajo que le ocupa muchas horas junto a sus compañeros, pero no por ello se sigue también investigando con las nuevas tecnologías en las alteraciones que se producen en enfermedades raras, como el envejecimiento prematuro, que requieren “ de avances para su curación en las familias que las padecen”.

Y otro serrablés que ha sonado en estos días, que merece su espacio aparte: Javier Blas Otín, periodista y en la actualidad Redactor Jefe de Financial Times, que ha recibido en Roma, el premio bianual A.H. Boerma,de la FAO, por la cobertura sobre la crisis del Mercado de los Alimentos. Ambos sabiñaniguenses coinciden en sus declaraciones, al reiterar y demostrar la fuerza del factor humano. Los dos destacan la labor "de equipo y grupo de trabajo". Felicidades.

Comentarios