Maciej Lewestein, mano derecha de Roy Glauber, apunta a Cirac como próximo Premio Nobel de Física

Maciej Lewestein, compañero de trabajo del Premio Nobel Roy Glauber, pone en común los datos de las últimas investigaciones sobre los átomos ultrafríos con los mejores físicos a nivel mundial, de la transportación cuántica y los gases diluidos. Propiedades muy interesantes, las de estos átomos, que no se dividen en partículas pero sí en ondas de materia, aplicables a la creación del futuro ordenador cuántico, más seguro, eficiente y capaz de hacer cálculos hasta día de hoy, imposibles.

Tal y como explicaba el físico, de origen polaco y residente en Barcelona, donde trabaja actualmente en el Instituto de Ciencias Fotónicas, uno de los ambientes más adecuados para estudiar los simuladores cuánticos, predecesores necesarios de estudio para la creación de los futuros ordenadores cuánticos, es en los átomos ultrafríos, de ahí la unión de estas investigaciones. Una ciencia que según Lewestein, vienen estudiándose de manera intensiva desde hace unos veinte años. España se encuentra en muy buen estado de investigación en esta materia. Una de las figuras más destacadas en este campo es Juan Ignacio Cirac, el Premio Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica del 2006, a quién la mano derecha de Glauber, apuntaba como posible merecedor del próximo Premio Nobel de Física.

En cuanto a su experiencia de trabajar junto a un investigador de la categoría de Roy Glauber, la calificaba de increíble, así como un gran honor y destacaba lo mucho que ha aprendido junto a él desde la primera vez que lo vió, en la Universidad de Harvard, en 1986.

A pesar de la senectud del físico estadounidense, que en breves cumplirá 86 años, Lewestein decía que sólo es apreciable en su agilidad mental. Sigue siendo brillante y de hecho trabajan en un artículo sobre la naturaleza cuántica en la luz y el recuento de fotones y átomos ultrafríos en sistemas especiales. A la modestia del Nobel, al restar importancia al premio, Lewestein señalaba que desde luego, él es merecedor del premio por su gran contribución en la física cuántica y la coherencia óptica.

Sobre el Centro de Ciencias Pedro Pascual de Benasque sólo tenía buenas palabras, decía para “un centro físico fantástico, conocido mundialmente y con una reputación muy alta”.

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