Fin de semana de fiestas con la vista puesta en las carreteras

Plácido Díez

Con el clímax, con el punto más alto de las fiestas de Teruel, se abre un periodo de celebraciones y desplazamientos en todo Aragón que nos obliga a tener los cinco sentidos en la prudencia.

     "Juntos podemos salvar millones de vidas" es el lema de la década, 2011-2020, de acción por la seguridad vial de las Naciones Unidas. Y eso se consigue sumando muchas pequeñas acciones empezando por los municipios y las comunidades autónomas. Con campañas como la del conductor alternativo, con sensibilización y educación para que los conductores entiendan las consecuencias positivas de una conducción responsable y pacífica, sin alcohol y sin drogas.

     En Aragón y en España, estamos siendo referencia mundial en seguridad vial en los últimos años, estamos haciendo las cosas bien pero ahora es cuando no hay que relajarse.

     Por lo demás, el fin de semana arranca, a ver si a la tercera va la vencida, con el anuncio de la aprobación del tercer proyecto modificado del recrecimiento de Yesa, con los malos augurios para la comunicación ferroviaria de alta capacidad y ancho europeo, denominada Travesía Central Pirenaica, que cotiza a la baja en la Unión Europea ante el poderoso frente Mediterráneo, al que ha citado el lunes el ministro Blanco, y con la expectación por el lanzamiento y el discurso del candidato Rubalcaba que también se va a adelantar al de Rudi.

     Finalmente, el fin de semana arranca también con el higiénico destape de las prácticas indignas, sin escrúpulos, de las escuchas ilegales por ejemplo a víctimas de las guerras de Irak y Afganistán, o a una menor secuestrada que fue asesinada, de un periódico del magnate de la comunicación Murdoch, hacedor y financiador de primeros ministros en Gran Bretaña, avalista del "Tea Party" y látigo del primer presidente negro de Estados Unidos. Un mal ejemplo para este negocio y para esta profesión que explica por qué las empresas de comunicación también estamos en el punto de mira de los indignados. 

Comentarios