"Quantum transport in dilute gases" llega a su ecuador

El congreso sobre transportación cuántica de gases diluidos que acoge el Centro de Ciencias Pedro Pascual de Benasque, llega a su ecuador. Se trata de una reunión de alto nivel, que cuenta con la presencia de un participante de lujo, el Premio Nobel de Física 2005, Roy Glauber, entre otros físicos destacados en el estudio de la materia.

Centrado en el estudio de gases muy diluidos, cuya propiedad estar extremadamente fríos, provocando que sus átomos se condensen en un mismo estado cuántico y se comporten como una onda clásica de materia. Ondas que podrían existir físicamente, de no hacerlo a temperaturas extremadamente bajas, de ahí, que sólo sean objeto de laboratorio.

Fernando Sols, de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los organizadores del congreso, explicaba que se trata de un encuentro basado en la investigación básica, cuya principal motivación es el avance del conocimiento, ya que un porcentaje muy alto de los estudios no sirve para nada. Aun así, remarcaba que por el contrario, ese pequeño porcentaje puede cambiar la civilización, como es el caso de la creación del láser, la resonancia magnética nuclear o la propia física cuántica. Además, un elevado número de los descubrimientos, han surgido de forma casual.

Sols ponía otro ejemplo, al que contribuía el Premio Nobel de Física 2005; como es el abaratamiento de las memorias y discos externos, utilizados de manera habitual por la mayor parte de la sociedad, y recalcaba, que precisamente por estos fenómenos, se debe tener muy en cuenta la necesidad de apoyar la investigación.

En cuanto a la participación de Roy Glauber en este encuentro de alto nivel, el organizador de “Quantum transport in dilute gases”, señalaba que es todo un honor y una experiencia de un valor cultural incalculable, aprender de primera mano de uno de los participantes del Proyecto Manhattan.

Sols comentaba que pone de manifiesto la excelencia del centro benasqués, que continúa celebrando reuniones de un alto nivel, por donde han pasado diversos premios nobel, entre ellos Anthony Leggett, así como destacados investigadores, por ejemplo Juan Ignacio Cirac o Edward Witten, y han permitido poner a Benasque en el mapa mundial.

Elogiaba tanto el centro como su entorno, en el que decía, se crea un agradable y estimulante clima para pensar e idóneo para reflexionar sobre la física. Sols remarcaba que ya se habían dado precedentes muy positivos relacionados con la física y la reflexión en la montaña, y Benasque ha sabido incluirse en el circuito de grandes centros científicos.

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