Más de 500 colchones dan a Huesca un Record Guinness

Record Guinness

Una explosión de júbilo inundaba la Avenida Ramón y Cajal de Huesca este sábado pasadas las 12.00 del mediodía. Certificado ante notario, la capital altoaragonesa conseguía batir el Record Guinness del dominó humano con colchones más largo del mundo: primero fue Nueva York, con 380 colchones, después llegó Estocolmo con 500 y Huesca lo ha batido con 526.

Lucia Sinigagliesi, juez de Guinness World Records, era la encargada de certificar que Huesca ha sido la ciudad capaz de conseguir el dominó humano con colchones más largo del mundo. Momentos antes de la prueba contaba uno a uno los colchones y a pie de calle seguía la caída del dominó humano.

En este multitudinario acto participaban también autoridades de la ciudad, como la Alcaldesa de Huesca, Ana Alós, y concejales como Ana Acín, Gerardo Oliván y Fernando González. La primer edil destacaba la importancia de la participación ciudadana en este acto.

A las 10.00 en punto comenzaban a llegar los primeros participantes del récord y, sobre las 12.30, conseguían batirlo a la primera (había 3 intentos para derribar el dominó). Ahora, parte de los colchones utilizados serán vendidos “a buen precio” y con el aliciente de ser un “colchón de record” y un lote irá destinado a la Fundación Alcoraz con un fin benéfico.

La idea de este récord partió de Comercial Luna con la idea de promocionar el producto en un momento complicado desde el punto de vista económico.

Niños, jóvenes, padres e incluso algún abuelo participaban en este acontecimiento. El único requisito, medir más de 1’50 metros, ya que con menor altura el colchón podría golpear la cara. Algunos de los participantes lo han notado pero la alegría por haber conseguido el dominó humano con colchones más largo del mundo le quitaba toda la importancia. Poco antes de las 12 y media del mediodía caía el primer colchón y durante más de tres minutos lo han hecho los 525 restantes. Al acabar, todos los participantes y el numeroso público (incluso desde las ventanas y balcones de la Avenida Ramón y Cajal) han descargado sus nervios con vítores, aplausos e incluso bailando el dance de las espadas.

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