Eterna reivindicación

Ana Ventura Saura

Esta semana un accidente, afortunadamente sin víctimas mortales, ponía de manifiesto, por enésima vez, las carencias en materia de comunicaciones que tiene el Valle de Benasque. Una zona alejada de grandes núcleos de población y por lo tanto de determinados servicios, entre ellos el centro hospitalario más cercano que se encuentra a casi un centenar de kilómetros.

Los habitantes del valle están acostumbrados a transitar por una vía que siempre han visto igual. Conocen cada una de las curvas como la palma de la mano, pero ello no les exime del peligro que conlleva circular por una carretera que cada vez soporta más tráfico. Y entre ese tráfico, millares de turistas que la desconocen, conductores de edad avanzada que han pasado por ella toda su vida y que cada vez se les hace más difícil, camiones de gran tonelaje que como son “más grandes” hacen suya toda la calzada, y algún camicace que no respeta los límites de velocidad..

Tras el accidente de esta semana en el que una furgoneta se precipitaba al río después de impactar con otro vehículo, la alcaldesa de Benasque decía que la mejora de esta vía no es un capricho, sino una necesidad. Nadie tiene ninguna duda acerca de la urgencia de actuar en un tramo que sigue igual desde su construcción a principio del siglo pasado.

La comisión de seguimiento de la N-260 consiguió aunar esfuerzos y el compromiso de Fomento. A finales del año pasado se daba a conocer el proyecto de mejora Campo-Congosto del Ventamillo con una inversión próxima a los 77 millones de euros. En la actualidad se encuentra pendiente de superar la fase de impacto ambiental. Y después habrá que contar con dotación presupuestaria.

Todos confiamos en que este proyecto no sea uno más y los próximos presupuestos generales del estado contemplen partida para la mejora Campo- Ventamillo.

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