Diez niños ciegos participan en un campamento de la ONCE en Jaca

Diez niños ciegos ó con discapacidad visual grave, de entre 12 y 15 años de edad, procedentes de la ONCE de Aragón, participan en el Campamento que la Organización celebra en el Instituto de Formación Agroambiental de Jaca del 18 al 24 de julio. Se han programado actividades deportivas, de relación con la naturaleza y comunicación, todas ellas adaptadas según las necesidades específicas de estos niños.

La celebración de esta actividad veraniega forma parte del programa de campamentos y colonias de verano organizados por la ONCE en todo el territorio estatal. En la mayoría de los casos, los campamentos están abiertos a la participación de niños con otras discapacidades asociadas a la ceguera y también de niños sin discapacidad, con el fin de potenciar una plena integración de los grupos y el conocimiento mutuo entre los escolares. En esta ocasión, está prevista la participación de unos 600 niños y niñas y jóvenes.

La organización y coordinación de cada uno de ellos corresponde a los distintos centros que la ONCE tiene repartidos por las diferentes provincias españolas, que eligen cada año enclaves atractivos y adaptados para el disfrute de los menores. El campamento de Jaca está organizado por la delegación territorial de la Organización en Aragón.

Como en el resto de campamentos, pero con la accesibilidad universal y el diseño para todos como máxima, los más pequeños se centran en actividades deportivas y tareas relacionadas con la naturaleza, mientras que las dirigidas a los jóvenes se centran en el aprendizaje de idiomas, deportes de aventura, turismo, etc.

La mayoría de los campamentos se desarrollarán durante el mes de julio, y alguno en agosto y septiembre, para tratar de dar la mayor cobertura posible al periodo vacacional de los escolares.

Esta experiencia que se viene llevando a cabo en Aragón desde hace muchos años, supone para los niños ciegos y deficientes visuales un complemento muy importante: para su vida escolar, ya que asisten integrados a centros escolares ordinarios, para su desarrollo personal y familiar, por las habilidades de autonomía propia que adquieren fuera de su entorno protector para la adquisición de habilidades sociales partiendo de la convivencia con otros niños en situaciones diferentes a las habituales.

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