El comité de empresa de Hidro Nitro no ve motivos para la declaración de suelos contaminados por amianto, tras los análisis

La dirección de Hidro Nitro Española se reunía con el comité de empresa para darles a conocer los resultados de los análisis realizados por el Departamento de Química y medio Ambiente de la Dirección General de la Policía y Guardia Civil en el que se determina que la cantidad de fibras de amianto encontradas no implica un riesgo para el medio ambiente o la salud de las personas.

En las conclusiones de dicho informe se apunta a la detección de un único haz de fibras de amianto en una de las muestras recogidas, por lo que concluye que un terreno con ésta proporción de amianto no implica riesgo.

El comité de empresa, a través de su presidente, Juan José Santisteve, afirma que con estos resultados no hay motivos justificados para declarar terrenos contaminados los de la empresa.

En junio la Hidro balizaba la escombrera donde se detectaba amianto, bajo la supervisión de agentes de protección de la naturaleza y técnicos de calidad ambiental. Se trataba de una medida preventiva provisional dictaminada por la Dirección General de Calidad Medioambiental para evitar el tránsito por la zona y garantizar que no haya movimientos de tierras. Hasta el momento, no se ha pronunciado sobre qué hacer con la escombrera.

El vallado rodea la zona unos 50 metros para evitar el tránsito por la misma.

El citado organismo comunicaba a la factoría que seguía estudiando los resultados de la prospección del subsuelo y solicitaba informes a distintos organismos para determinar las actuaciones procedentes.

No obstante, de la primera investigación llevada a cabo con anterioridad se desprendía que las cantidades de amianto encontradas eran mínimas, y que en ningún caso eran halladas las 40 toneladas que se mencionaban en la denuncia. Asimismo, el depósito hallado data de mediados de los 80, por lo que no implicaría ningún tipo de infracción, ya que la producción de materiales con amianto no se prohibió en España hasta 2002.

Una denuncia anónima cursada al Ayuntamiento de Monzón, la Confederación Hidrográfica del Ebro y Greenpeace era el detonante para el inicio de esta investigación. La empresa encargaba una prospección que se iniciaba a finales de marzo para determinar la veracidad de la información. A esta carta, se sumaron dos anónimos más emitidos a principios de abril.

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