Cáritas Diocesana Barbastro-Monzón incia una campaña contra el hambre en el Cuerno de África

Cáritas Diocesana Barbastro-Monzón está realizando una campaña de cuestación para ayudar a las personas que están en situación de hambruna en África, concretamente, en la zona del Cuerno Africano. Por ello, piden la colaboración de todos aquellos que puedan aportar su pequeño granito de arena a esta causa.

Se puede colaborar mediante donativos en Cáritas, en la parroquia, o a través de las cuentas bancarias de Ibercaja, CAI, Multicaja, Santander y BBVA destinadas a este fin.

Según nota de prensa de Cáritas, los países situados en el Cuerno de África –Etiopía, Kenia, Somalia y Yibuti– sufren una sequía que ha agravado la crisis que ya venían padeciendo y que en algunas zonas es la más grave de los últimos 60 años. A los países mencionados se suman algunas zonas de Tanzania, Uganda, Eritrea y el recientemente independizado Sur Sudán.

Los datos oficiales de Naciones Unidas desprenden que 3,7 millones de personas sufren hambruna en Somalia. Entre un 30 y 50% de los niños sufre malnutrición y 6 de cada 10.000 niños muere cada día. Diariamente 3.500 somalíes buscan refugio en los campamentos fronterizos de Etiopía y Kenia. El número de refugiados en estos campamentos asciende actualmente a 760.000 personas y se prevé que aumente durante el mes de agosto.

4,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente en Etiopía; 2,4 millones en Kenia y 146.000 personas en Yibuti. Esto sin contar los afectados en Tanzania, Uganda y Sur Sudán. Si la ayuda no llega rápidamente la situación de hambruna se extenderá también a estos países.

Según datos de Naciones Unidas, unos 11,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en la región del cuerno y este de África. Según la misma fuente se necesitan 2.000 millones de dólares para responder a esta tragedia.

La principal causa de esta catástrofe es la prolongada sequía que está padeciendo la zona, y que en algunas regiones ha arrasado por completo toda la producción de cereales como el maíz o el mijo, privando a la población de su alimentación básica y al mismo tiempo obligando a las familias a comprar en el mercado los cereales a precios cada vez más elevados e inaccesibles para una población que vive con menos de un dólar al día.

En cuanto a la población que vive del pastoreo trashumante su situación es más grave, si cabe, no se encuentran pastos ni fuentes de agua para el ganado, camellos, vacas, cabras, y ovejas están muriendo de hambre y sed. Para muchas etnias de origen somalí, no hay nada peor que la pérdida del ganado

En Etiopía, los tres campos de refugiados de Dollo Ado están al máximo de su capacidad. Se acaba de finalizar la construcción de un cuarto campo y ya se está planificando un quinto en la zona para acoger al creciente número de refugiados somalíes.

Al mismo tiempo, la situación humanitaria de la población en Etiopía, Kenia y Yibuti empeora. Algunos brotes de violencia entre la población local y los refugiados que van llegando, la persistencia de la sequía, la extinción de los recursos hídricos y la comida y el pasto para los ganados, así como la aparición de enfermedades relacionadas con la falta de agua o el consumo de agua no potable son algunos de los elementos que contribuyen a empeorar esta crisis. Por otra parte las escasas condiciones de seguridad dificultan extremadamente el trabajo de las organizaciones y agencias humanitarias. El número de niños que acuden a los centros de salud con malnutrición aguda es un 43% superior que el año pasado en estas fechas.

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