Amadruga

Cristina Pérez Diego

Llegaron en pleno estallido de la transición. Una mujer joven, alta, pandereta en mano, dejaba en los escenarios una voz nueva con mensajes diferentes. No era la jota-jota pero no eran los cantautores que tanto reclamaba la época. El público de esa década estaba ávido de mensajes tipo Jacques Brel, Brassens, Serrat y por eso La Bullonera, Labordeta o Carbonell arrasaban en esta tierra aragonesa. Así que, mientras todos andábamos creciendo con las pegatinas de las primeras elecciones democráticas en las carpetas y aprendiendo a entrar en la década de los ochenta con cosquillas en el estómago porque , algo estaba cambiando….en ese oleaje de sensaciones de libertad, resulta que llegan un grupo de jóvenes, recuperan la música de siempre, le imprimen su ritmo..y triunfan como pocos grupos aragoneses han triunfado en la historia musical de la Comunidad Aragonesa. ¿Por qué?.

De entrada recuperaban palabras muy nuestras: hato, foces y nos devolvían sonidos que a muchos nos sirvieron de nanas para dormir. No fue otra cosa que resucitar a un Lázaro que todos llevábamos en nuestra memoria colectiva y que, aquellos coros y danzas de la sección femenina, habían dejado de lado , probablemente porque en las letras de las canciones que Hato fue recuperando, se lanzaban los mensajes más puros, más auténticos del pueblo aragonés.

Deténganse en el título de su primer trabajo discográfico: “Amadruga”. Toda una invitación a despertar y a echar a andar sin sentir vergüenza por nuestras propias raices. Hato de Foces, como nadie, nos han enseñado a escuchar a quienes habitaban los pueblos aragoneses. Es más . Aprendimos que, una cosa era el folklore y otra el folk. Y nos ayudaron a reconciliarnos con ritmos que se podían bailar sin necesidad de vestirse con el traje regional y a darnos un garbeo por nuestras sensaciones más ancestrales.

Y ahora van y se van. Pero, ya saben que quienes han dejado una huella tan profunda no se van nunca.

Hato de Foces: gracias. Porque, nos habéis enseñado que, chino chano, se hace camino.

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