Los bailes de los danzantes emocionan a los oscenses

Un nuevo 10 de agosto, los oscenses esperaban el inicio de la tradicional actuación de los danzantes, en el día del Patrón, que con sus bailes ofrecen su especial oración a San Lorenzo. Mañana laurentina por excelencia, en la que la emoción la volvían a poner los bailes y sus protagonistas. El cielo radiante, y un poco de fresco en el ambiente, que hacía necesarias chaquetas. Pero rápidamente llegaba el calor de los danzantes, cuyos bailes han hecho merecedoras a las de Huesca del calificativo de Fiestas de Interés Turístico Nacional

Tras comprobar por parte del mayoral, Pascual Campo, que todo estaba bien, charlando con los danzantes más veteranos, dando instrucciones y ánimos, los sones de la Danza de las Espadas comenzaban a sonar.

La plaza, un año más, vibraba y el público aplaudía la primera actuación de los danzantes. En poco más de media hora, que como siempre se hacía corta, se desgranaban los dances típicos. Las espadas, los palos viejos, las cintas, los palos nuevos, el degollau, y para finalizar, de nuevo las espadas, como homenaje final al Patrón. Vivas a San Lorenzo y a Huesca se escuchaban a lo largo de toda la actuación. Dejadas las espadas, los danzantes cogían sus palos e interpretaban la danza de los palos viejos, también muy representativa de su actuación.

El baile de las espadas se repetía, como siempre, al final de la actuación, como regalo de los danzantes a Huesca y a San Lorenzo. Un final que, poco a poco se va acelerando, y que llena de ritmo la mañana laurentina.

Y tras el baile, las felicitaciones, los saludos, la procesión que se iba formando y otro momento realmente especial, cuando la peana del santo, llevada por los miembros de la Cofradía de San Lorenzo aparecía a las puertas de la basílica. Las campanas de la torre repicaban a fiesta grande, y la banda de Música de Huesca interpretaba un pequeño himno de saludo y recibimiento a San Lorenzo. De nuevo, vítores, lágrimas en los ojos y emoción en esta mañana tan especial.

La procesión, con las mairalesas, decenas de oscenses ataviados con el traje regional, la peana del santo, la Cofradía de Caballeros de San Lorenzo, la de Loreto y la del Santo Cristo de los Milagros, el cabildo municipal y, de nuevo los danzantes, iniciaba su ascenso hacia la plaza de la catedral, para recoger allí al Cabildo Catedral y al resto de autoridades que participaban este día en esta fiesta.

Comentarios