Vuelta a la normalidad

Nuria Garcés

Y como se suele decir, se acabó lo que se daba. Si ustedes están hoy en Huesca y han tenido fuerzas o ganas para salir a la calle, habrán visto que la ciudad está como si nada hubiera ocurrido, además desde primera hora de la mañana. Un poquito más muerta, ésa es la verdad, pero pocos detalles delatan ya que acabamos de dejar atrás las fiestas de San Lorenzo. Es lo que tienen estos días festivos, que la ciudad se transforma de una manera increíble en la mañana del día 9, y vuelve a su ser, como si nada hubiera pasado en la noche del día 15. Quedan tan sólo las luces con parrillas colgadas en el Coso y los escaparates laurentinos, que parecen trasnochados. Pero poco más.

Este martes, este 16 de agosto, es día de reponer la despensa y el frigorífico, y de hacer coladas de ropa blanca, que ya plancharemos el 8 de agosto del año que viene. Las brigadas y trabajadores municipales ya han hecho su trabajo para devolver la normalidad a la ciudad.

Es día de intentar, si se puede, dormir unas horas más, para recuperar todo el sueño perdido, y si se trabaja, de mantener la dignidad, mientras se ve cómo media ciudad descansa ya de vacaciones o, si la crisis y el desempleo le dejan, llena el maletero del coche rumbo a otros destinos turísticos.

Vuelve la vida normal a Huesca, aunque durante unos días vayamos despacito, sin prisas, con algunos comercios y bares cerrados y otros intentando demostrar que, tras las fiestas, esta ciudad sigue estando viva. Tiene un año duro por delante, así que a ver si en el San Lorenzo de 2012 todos podemos verlo todo un poco más blanco y verde-esperanza.

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