Comienza el derribo de las harineras

Unas potentes máquinas comenzaban a hacer efectivo el derribo de las harineras Porta y Villamayor. De esta forma, se da solución a una de las asignaturas pendientes de la ciudad: sacar del casco urbano empresas peligrosas y recuperar para el ciudadano una zona que constituye un fondo de saco en estado de deterioro galopante.

Los trabajos se han iniciado en el interior de la Harinera Porta con el desmontaje de las numerosas estructuras metálicas con las que cuenta la factoría, para luego dar paso a la demolición de los edificios, la cual deberá esperar todavía unos días. La Junta de Compensación tiene hasta el 14 de octubre para finalizar los trabajos, explicaba el Presidente en funciones de este órgano, José Porta.

Los trabajos se van desarrollar de manera que la afección a los vecinos sea la mínima posible.

No ha sido fácil llegar hasta este punto. Primero hubo que negociar con la propiedad un convenio urbanístico en el que se fijan las indemnizaciones a cada una de las empresas que operan en el polígono, proceso que se vio dificultado por la explosión de la Harinera Porta. Luego llegaría el Plan Especial, y finalmente la constitución de la Junta de Compensación y la adjudicación del derribo, proceso en el que tampoco ha habido unanimidad de acción.

Por si fuera poco, cuando iban a comenzar los trabajos de demolición, hace tres semanas, llegó un nuevo requerimiento del Ayuntamiento que hizo retrasar los trabajos, los cuales daban inicio este miércoles.

Según la concejala de urbanismo, Gemma Allué, el consistorio le recordó a la Junta de Compensación, simplemente, que tenía que cumplir una serie de prescripciones.

El caso es que este miércoles comenzaba el principio del fin de la historia de la molinería en la ciudad de Huesca, una historia que comenzó en la posguerra y que termina bien entrado ya el siglo XXI.

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