Almudévar acoge seis días de fiestas en honor a la Virgen de la Corona

A partir de este miércoles y hasta el 12 de septiembre Almudévar se llena de celebración con sus Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Corona. Seis días de actos en unas fiestas declaradas de Interés Turístico Regional. El programa "La Ventana del Altoaragón" de 19.15 a 20.00 horas se emitirá desde la localidad con motivo de estas celebraciones.

Como aperitivo, durante el fin de semana anterior al comienzo de las fiestas, fueron diversos los actos celebrados, destacando la presentación de Mairalesas, Quintos y Quintas y del “Mantenedor de las fiestas”, cargo que este año ocupa D. Joaquín Labarta Dena, presidente del Sindicato de Riegos.

El miércoles 7 a las 12.00 horas el Gran Chupinazo dará comienzo a las fiestas, seguido por la Cabalgata por las calles de la Villa con el desfile de Carrozas a con un que contará con suculentos premios para las mejores y la Banda de música de “La Corona”. Por la noche, a las 0.00 horas se celebrará la tradicional Ronda del Farol, que partira de la Plaza de España.

Los días siguientes encontramos diversos actos para todas las edades, repartidos por todas las franjas del día para que todos los habitantes de Almudévar puedan disfrutar de las fiestas de su localidad. Fútbol, festivales infantiles, actos taurinos, revista de variedades, carrera de burros o sesiones de baile son algunas de las diferentes actividades que nos propone la comisión de fiestas y que finalizarán el lunes 12 de septiembre con la quema de fuegos artificiales y la traca fin de fiestas a partir de las 12.00 de la noche.

RONDA DEL FAROL

Muchos de los actos de las fiestas de la localidad tiene una arraigada tradición. Uno de lo más típicos es la Ronda del Farol, que se celebra en la noche del 7 al 8 de septiembre. Para esta ronda se confecciona un farol artesanalmente, se le coloca una vela encendida en el centro, y cada quinto lo lleva hasta donde le pertenece rondar.

Actualmente, manteniendo la tradición, con el farol encendido recorren las casas de cada mairalesa, donde disfrutan de grandes aperitivos, tortas y vino. La ronda se pone en marcha a la salida del sol del día 8 y la preside una galera enramada, con adornos de yedra, boj, cañas y distintos arbustos; va tirada por mulas con aparejos.

Los quintos portan el “espedo”, que así se llama una barra de hierro que comienza en punta, en la que se clavaban las clásicas tortas de “moño” que las mozas echan a los quintos al terminar de rondarlas. Tampoco faltaba el dinero en metálico.

La ronda responde a una organización previa, y el programa se cumple a rajatabla: un grupo de quintos va delante pidiendo los nombres a los cantadores para que preparen sus coplas junto a la rondalla. Unos y otros, cantadores y tañedores, van subidos en la galera.

Esta típica ronda experimento un notable auge entre los años 1920 y 1930. Pasó después un prolongado bache, hasta 1943, que fue recuperada, para afianzarse a partir de 1945 y llegar, en plena pujanza, hasta el momento actual, conservando cada detalle de la tradición.

Pero, será desde hace pocos años, cuando los quintos tienen otra misión de obligado cumplimiento, y es el llevar la Virgen en procesión, tanto en la bajada hacia la iglesia, como en su retorno hacia la ermita; tarea que desempeñaban siempre por tradición unas familias determinadas. En este acto tan emotivo, los quintos van acompañados de las quintas, y las mairalesas, con el tradicional traje regional y un ramo de flores desfilan junto a ellos.

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